En una tarde poco habitual en Cefn-Mawr, Amy Jenkins, capitana y delantera de Aberystwyth Town, cambió el área rival por la portería para enfrentarse a Wrexham en la Genero Adran Trophy. El partido terminó 2-2 y se decidió en penaltis, con derrota ajustada (5-4) para las visitantes.
La decisión no fue improvisada: Jenkins comenzó su carrera como guardameta, siguiendo la tradición familiar. Su padre, Kevin ‘Bones’ Jenkins, fue portero en ligas galesas y su hermano Leigh juega actualmente en el Penrhyncoch. Ante la ausencia de la titular Sophie Steele, Amy acudió a entrenar lista para defender el arco.

«Estaba más nerviosa bajo palos que lanzando mi penalti», confesó a SheKicks.net. «Ser portera cambia cómo lideras al equipo; ves más desde atrás, aunque hablas menos con el árbitro».
Pese a la eliminación, Jenkins se mostró orgullosa del grupo y del apoyo recibido por parte de jóvenes y exjugadoras del club. «Somos un equipo organizado y resiliente. Estoy muy orgullosa de las chicas, pero no sorprendida».
Fuente: She Kicks.













