La AS Roma femenina cerró un 2025 de contrastes en la Serie A. El año comenzó con la euforia de conquistar la Supercopa ante la Fiorentina, pero pronto llegaron las dudas: tras una regular season prometedora, el equipo perdió impulso y solo pudo asegurar el tercer puesto, el último billete para soñar con Europa. La transición en el banquillo —de Alessandro Spugna a Luca Rossettini— marcó un punto de inflexión, así como una profunda renovación en la plantilla.
Salidas clave como las de Elena Linari, Moeka Minami o Valentina Giacinti dieron paso a nuevas caras: Katrine Veje, Valentina Bergamaschi, Annalena Rieke y la española Osinachi Babajide, entre otras. El equipo mostró carácter en liga, con victorias contundentes y una ofensiva ilusionante, aunque aún debe pulir su solidez defensiva. En Champions, la Roma vivió su propio «efecto Jano»: tras superar el playoff ante el Sporting de Lisboa gracias a una superlativa Bergamaschi, sufrió duras derrotas en la fase de grupos frente a Real Madrid, Barça y Chelsea.
Pese al sabor amargo europeo, el cierre del año deja esperanza. Con un grupo rejuvenecido y hambre de títulos, la Roma mira al futuro con ambición. Como el dios romano de dos caras, una parte del club celebra lo logrado; la otra ya sueña con lo que está por venir.
Fuente: Calcio Femminile Italiano.













