El fútbol femenino está a punto de vivir un momento histórico: Qatar negocia con la FIFA para ser sede del primer Mundial de Clubes Femenino en enero de 2028. Un movimiento que, más allá del deporte, pone sobre la mesa debates urgentes sobre igualdad, derechos y el futuro global del fútbol de mujeres.
Un escenario de contrastes
Qatar, conocido por sus lujosos estadios y su reciente protagonismo en torneos masculinos, no tiene ranking FIFA femenino ni una liga consolidada. Su selección nacional jugó su último partido oficial hace más de una década. Sin embargo, su infraestructura y relaciones con la FIFA lo posicionan como favorito para este evento.
Impacto global y desafíos
El torneo reunirá a 16 equipos, con al menos cinco europeos y representantes de Asia, África, América y Oceanía. La fecha elegida podría alterar calendarios domésticos en Europa, México, Japón o Australia, obligando a repensar las temporadas y los descansos invernales.
Controversias y oportunidades
La posible elección de Qatar genera controversia por su historial en derechos LGBTQ+ y la escasa tradición femenina. Sin embargo, también abre la puerta a visibilizar el fútbol de mujeres en contextos donde aún lucha por existir. Como señala una activista local: «Este torneo puede ser un altavoz para miles de niñas que sueñan con jugar sin miedo ni barreras.»
¿Y ahora qué?
La decisión final aún no está tomada. Lo cierto es que el Mundial de Clubes Femenino será un termómetro del compromiso real con la igualdad en el fútbol global. ¿Te sumas a seguir esta historia? Apoya, comparte e involúcrate para que el fútbol femenino siga rompiendo fronteras.
Fuente: The Guardian.












