El Atlético de Madrid ha anunciado que Víctor Martín no continuará al frente del primer equipo femenino. El club apunta directamente a la “situación deportiva” para justificar la decisión: el Atleti acumula 10 partidos seguidos sin conocer la victoria entre Liga F Moeve, Copa y Champions, una racha que se ha hecho insostenible tras el 3-1 ante el Real Madrid en las semifinales de la Supercopa. El técnico madrileño se marcha después de 65 partidos oficiales en el banquillo rojiblanco, al que llegó en verano de 2024.
El balance global del ciclo no es menor: en su primera temporada cumplió el gran objetivo del club, devolver al Atleti a la UEFA Women’s Champions League, y además llevó al equipo a la final de la Copa de la Reina. Esta campaña, sin embargo, el equipo ha ido perdiendo pulso: es quinto en Liga F y está a unos 7 puntos de las plazas Champions, pagando caro sus problemas defensivos y la falta de victorias en los momentos clave. En su comunicado de despedida, Martín habla de “orgullo” por haber dirigido al equipo y agradece el apoyo de club, jugadoras y afición.
Con el banquillo libre, todas las miradas se giran hacia el futuro inmediato. Entre los nombres que suenan con más fuerza en el entorno rojiblanco aparece el de Amanda Sampedro, histórica capitana colchonera y actual coordinadora de la Academia femenina, a la que distintos medios y voces del club señalan como una de las opciones que más ilusión generaría en la grada por su condición de leyenda y su vínculo emocional con el vestuario. Desde 2025, Amanda ya ejerce funciones técnicas en la casa rojiblanca, donde siempre ha dejado caer que su objetivo a largo plazo es entrenar.
Mientras el club decide quién tomará el relevo, el Atleti se enfrenta a semanas determinantes: pelea por entrar en Champions, cuartos de Copa ante el Athletic y un cruce europeo frente al Manchester United marcarán el arranque de la nueva etapa. En la acera rojiblanca del Manzanares se cierra un capítulo… y se abre otro en el que el equipo necesitará, más que nunca, volver a reconocerse en su propia seña de identidad: competir hasta el final.













