Según Kieran Lynch de SheKicks, el Chelsea femenino se prepara para tomar decisiones estratégicas este verano, con siete futbolistas fundamentales cuyos contratos expiran y un futuro inmediato lleno de incógnitas en la plantilla.

Entre las jugadoras que podrían renovar destaca Aggie Beever-Jones. Pese a su reciente sequía goleadora, su polivalencia y energía la mantienen como apuesta segura para la directiva, que aún dispone de una opción de ampliación por un año. Lucy Bronze y Hannah Hampton también figuran entre las piezas que el club quiere retener: Bronze aporta experiencia y versatilidad defensiva, mientras que Hampton, tras una temporada sobresaliente y varios premios individuales, se ha consolidado como referente bajo palos.

El caso de Sam Kerr es más incierto. Aunque las lesiones han limitado su participación, sigue siendo la máxima goleadora del equipo. La australiana podría valorar regresar a la NWSL o a la liga de su país, pero todo apunta a que continuará al menos una temporada más en Londres.

En el apartado de posibles salidas, Millie Bright —capitana y emblema defensivo— podría buscar nuevos retos tras una década en el club, especialmente ante la competencia interna y los cambios tácticos recientes. Catarina Macario parece cerca de marcharse rumbo a la NWSL, con Bay FC mostrando interés activo. Guru Reiten, con casi 200 partidos como blue, también podría cerrar ciclo debido a lesiones y menor protagonismo esta campaña.

El mercado invernal ha sido tranquilo para el Chelsea, sin incorporaciones destacadas y con el fichaje de Trinity Rodman descartado tras su renovación en Washington Spirit. Todo indica que los movimientos más relevantes llegarán en verano, en un contexto donde la profesionalización y la gestión del relevo generacional serán claves para mantener la competitividad y la identidad del club.
Fuente: SheKicks.













