El Athletic se llevó tres puntos muy trabajados ante el Espanyol (2-1) en las Instalaciones de Lezama, en un partido de paciencia, dominio y final con giro inesperado. Las rojiblancas mandaron con balón y volumen ofensivo; las pericas resistieron, empataron desde los once metros… y se fueron sin premio.
Penalti detenido y un Espanyol muy solidario
El guion se puso de cara pronto para el Athletic: a los 17’, Nerea Nevado tuvo un penalti para romper el hielo, pero Romane Salvador adivinó el lado y sostuvo a las suyas.
Ahí creció el Espanyol, ordenado en bloque y con la idea clara de incomodar cada recepción interior. El Athletic insistía por fuera, acumulando gente arriba —señal de la apuesta de Javier Lerga—, pero sin convertir el control en ventaja.
Pinedo abre la lata y la pizarra perica responde
Nada más volver del descanso llegó el premio. En el 50’, Clara Pinedo firmó el 1-0 con una acción directa, con Sara Ortega como asistente. Con el marcador a favor, el Athletic tuvo fases de dominio largo: terminó con 70,6% de posesión y 15 tiros, 7 a puerta.
El Espanyol no se cayó. En el 80’, Laia Ballesté convirtió un penalti para el 1-1, y el partido se metió en esa zona de nervio donde cualquier balón parado pesa el doble.
El 2-1 llega con suspense
Cuando el empate parecía asentarse, el Athletic golpeó en el 86’: un centro envenenado terminó en gol en propia de Anna Torrodà. Un desenlace cruel para las pericas y liberador para unas leonas que, esta vez, sí encontraron la rendija.
Lezama lo celebró como se celebran los puntos que valen oro: con dientes apretados y la mirada ya en el siguiente asalto.














