La Women’s Asian Cup 2026 culmina este sábado en Sídney con un duelo soñado entre las Matildas y Japón, en una edición marcada por el crecimiento de audiencias y la diversidad de su afición. El partido decisivo, que se disputará en el Stadium Australia, espera congregar a cerca de 76.000 personas, consolidando el torneo como uno de los eventos deportivos más seguidos del año en Australia.
- Récords de asistencia: Más de 250.000 personas han acudido a los estadios durante el torneo, multiplicando por cinco la marca anterior.
- Audiencias televisivas: Los partidos de las Matildas han superado los 900.000 espectadores en abierto, rivalizando con las principales ligas nacionales.
- Diversidad e identidad: La organización destaca la conexión multicultural y el impacto social del evento en Australia.
A pesar de algunas gradas vacías en fases previas, la competición ha batido récords tanto en presencia física como en seguimiento mediático. El encuentro entre Japón y Corea del Sur estableció un nuevo máximo histórico para un partido sin equipo anfitrión, mientras que los duelos de Australia han mantenido cifras sólidas incluso frente a la competencia del fútbol australiano y otros deportes.
6️⃣0️⃣,2️⃣7️⃣9️⃣
— #WAC2026 (@afcasiancup) March 8, 2026
🙌 Another record broken. The highest-ever attendance in #AFCWomensAsianCup history!
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Sarah Walsh, directora operativa del torneo y exinternacional australiana, subraya que «en todos los indicadores, esta Asian Cup ha sido un éxito», resaltando el papel de las Matildas como símbolo de cambio y cohesión social. La cita también ha servido para visibilizar la pluralidad cultural del país y reforzar el tejido comunitario alrededor del fútbol femenino.
«Necesitamos más conexión y unidad ahora mismo», afirmó Walsh al destacar que millones de australianas y australianos se identifican con alguna de las once naciones participantes.
En lo deportivo, Japón llega como favorita tras imponerse con autoridad en semifinales, mientras que Australia buscará reeditar su último título continental logrado en 2010. Más allá del resultado, la final representa un paso adelante para la profesionalización y visibilidad del fútbol femenino asiático.
Fuente: The Guardian.














