El Real Madrid salió de Ipurúa con una victoria mínima pero muy útil: 0-1 ante la SD Eibar, decidida por un cabezazo de Rocío Gálvez tras saque de esquina de Caroline Weir. La central, además, fue MVP en un partido de control, rotaciones y final con suspense.
La crónica del partido
Con la mirada puesta en un calendario que aprieta, el Madrid apostó por una rotación amplia y aun así llevó el peso del encuentro desde el inicio, instalándose en campo rival con posesiones largas y ataques por bandas. El Eibar, por su parte, se ordenó en bloque, defendió su área con muchas ayudas y buscó respirar con salidas directas y segundas jugadas.
El 0-1 nace de pizarra
El gol llegó pronto, en el 24’, en una acción de manual: córner de Weir y remate limpio de Rocío Gálvez para batir a la portera armera. Un tanto protestado por las locales, pero que cambió el guion: el Madrid pudo gestionar y el Eibar se vio obligado a estirarse.

Final largo, VAR y un último “no” de Misa
Tras el descanso, el partido se abrió a base de cambios y empuje local. Hubo acciones revisadas y reclamaciones en el área en el tramo final, con un añadido eterno que mantuvo vivo el 0-1 hasta el último suspiro. Ahí apareció Misa Rodríguez, con una parada decisiva ya en el 103’, para sostener una portería a cero más.
El Madrid se lleva tres puntos sin fuegos artificiales; el Eibar, que ya encadena ocho derrotas seguidas, se queda con la sensación de haber competido… pero sin premio. En Ipurúa, mandó el balón parado y la sangre fría.













