El estreno del Manchester United en unos cuartos de final de la Women’s Champions League dejó una noche grande en Old Trafford, pero también un castigo duro. Frente a un Bayern München mucho más acostumbrado a estas alturas —octavos cuartos en las últimas diez temporadas—, el equipo inglés compitió, remontó dos golpes y llegó vivo al tramo final, pero acabó cayendo 2-3 en la ida de una eliminatoria que viajará a Múnich con ligera ventaja alemana. Era, además, el primer cruce entre ambos en competición UEFA femenina.
La primera parte arrancó cuesta arriba para las locales. Pernille Harder adelantó al Bayern en el minuto 2 y obligó al United a reaccionar casi desde el saque inicial. Lo hizo bien el bloque de Marc Skinner: se sacudió el mal comienzo, encontró profundidad por la derecha y empató en el 24’ con un penalti transformado por Maya Le Tissier tras una mano de Glódís Viggósdóttir. Desde ahí, el partido se estabilizó algo más, aunque el Bayern siguió dejando la sensación de hacer daño cada vez que cargaba el área, sobre todo en acciones a balón parado.


La segunda mitad pareció entrar en una fase más contenida, pero se rompió en el tramo decisivo. En el 71’, Momoko Tanikawa, recién entrada, filtró un gran pase para que Harder firmara su doblete y el 1-2. El United respondió rápido y con carácter: en el 76’, Hanna Lundkvist cabeceó a la red un córner servido por Le Tissier para devolver el empate. Cuando el 2-2 parecía un resultado razonable para ambos, volvió a aparecer Tanikawa: Franziska Kett asistió y la japonesa resolvió en el 84’ con un remate raso y preciso para dejar el 2-3 definitivo.


MVP UEFA: no he podido verificar aún en UEFA la Jugadora del Partido oficial de este encuentro. Prefiero no atribuírsela a otra fuente hasta que UEFA la publique.
El resultado deja al Bayern un paso por delante, también por lo que insinuó el partido: tuvo más posesión (53,4%), más remates (12 a 9) y bastante colmillo en los metros finales. El United compitió bien, encontró respuestas cada vez que parecía tambalearse y se agarró al partido con Le Tissier y Lundkvist, pero volvió a pagar carísima cada desatención en área propia. La vuelta en Múnich queda abierta, aunque ya con esa sensación de que las alemanas manejaron mejor los momentos decisivos.














