El regreso más esperado del Barça en este tramo final de temporada ya es una realidad. Aitana Bonmatí volvió a jugar en la vuelta de semifinales de la Women’s Champions League ante el Bayern de Múnich después de cerca de cinco meses fuera por una lesión en la pierna, en una noche que dejó una de las imágenes más emocionales del partido: la enorme ovación del Spotify Camp Nou en cuanto reapareció sobre el césped. El equipo azulgrana acabó sellando su pase a la final con un 4-2 en la vuelta y un 5-3 global.
La vuelta de Aitana tenía mucho peso competitivo, pero también simbólico. La centrocampista no jugaba desde finales de noviembre, cuando sufrió una fractura que la apartó durante meses y obligó al Barça a gestionar una ausencia enorme en el corazón del equipo. Días antes del cruce con el Bayern, ya se había informado de que estaba lista para reaparecer, aunque el gran momento llegó cuando volvió a entrar en dinámica de partido y recibió esa respuesta inmediata de la grada.
Más allá de los minutos, la escena dejó una lectura clara: el Barça recupera a una futbolista decisiva justo antes de otra final europea. En un equipo acostumbrado a dominar desde el balón y desde la pausa, el retorno de Bonmatí añade talento, control y un impulso emocional evidente para el último gran reto continental del curso.












