Grêmio rescató un empate 1-1 ante Juventude en la jornada 12 del Brasileirão Femenino después de jugar más de una hora con una futbolista menos, una exigencia competitiva que terminó encontrando respuesta en el último tramo del encuentro.
El partido cambió en el minuto 34, cuando la portera Raissa vio la roja directa tras frenar a Figueredo fuera del área. Aun así, el bloque de Jéssica de Lima sostuvo la estructura defensiva y siguió buscando salida. Juventude se adelantó en el 79 con un cabezazo de Laurinha, pero Maria Dias firmó el 1-1 en el 90+6 tras una acción insistida dentro del área.
Un punto que también habla de estructura
El empate dejó a Grêmio con 17 puntos y en la novena plaza antes del parón, una lectura útil para un equipo que supo competir en inferioridad sin renunciar del todo al campo rival. No es solo un resultado: también es una señal de respuesta colectiva en un contexto de máxima exigencia.
El siguiente compromiso de las Mosqueteiras será el Gre-Nal a partido único de la Copa do Brasil Femenina, previsto para el 27 de mayo en el Beira-Rio. Fuente oficial: Grêmio.









