El Eibar cerró la temporada con una victoria por 2-1 ante el DUX Logroño en Ipurua, un resultado que permitió al equipo armero despedirse de su afición con una última alegría en la jornada final de la Liga F.
La noticia tuvo también una carga emocional clara: fue el último partido de Arene Altolaga después de ocho temporadas vistiendo la camiseta del Eibar. Ese contexto convirtió el cierre de curso en algo más que un marcador, porque el triunfo llegó en una tarde de despedida para una futbolista ligada al recorrido reciente del club.

Un cierre competitivo con valor de continuidad
El 2-1 ante el DUX Logroño deja al Eibar con una sensación positiva para terminar la campaña. En una última jornada en la que muchos equipos ya jugaban con objetivos definidos o con el futuro inmediato resuelto, el conjunto armero sostuvo la intensidad suficiente para competir el partido hasta llevarse los tres puntos.
Para el DUX Logroño, el encuentro cerró una temporada de regreso a la élite en la que la permanencia ya tenía un peso central. Para el Eibar, en cambio, la victoria en casa aporta una imagen final de firmeza y permite despedir a Altolaga con un resultado acorde a su etapa en el club.





