El apoyo social a las Red Flames convive en Bélgica con una brecha de base que sigue condicionando el acceso de las niñas al fútbol. Una encuesta nacional de Human8 para ING Belgium señala que el 71% de la población belga simpatiza con la selección femenina, pero solo el 15% animaría a una niña de diez años a elegir el fútbol como deporte.
El contraste es especialmente significativo porque la recomendación cambia de forma drástica cuando el protagonista imaginado es un niño: el 60% de las personas encuestadas sí le aconsejaría jugar al fútbol. La diferencia no habla solo de afición, sino de expectativa social, acompañamiento familiar y percepción cultural sobre quién pertenece todavía al campo.
Más simpatía que estructura cotidiana
El estudio, realizado sobre una muestra representativa de 1.000 personas, sitúa el interés general por el fútbol en el 56% y el interés específico por el fútbol femenino en el 35%. Dentro de la propia base futbolera, sin embargo, la foto mejora: el 59% de quienes ya siguen fútbol declara interés por el fútbol femenino.
Las Red Flames funcionan como puerta de entrada. Un 26% de la población se considera seguidora de la selección belga femenina y un 53% afirma ver al menos un partido de fútbol femenino al año, ya sea en directo, por televisión o en el estadio. También aparece una demanda de cambio: el 49% cree que debe invertirse más en fútbol femenino y el 46% considera que las escuelas deberían animar de forma más activa a las niñas a jugar.
Centros de talento y clubes como respuesta
ING enmarca esos datos dentro de una estrategia de apoyo a largo plazo. La entidad impulsa los ING Talent Centers, diez centros destinados a mejorar la detección y el acompañamiento de talento joven femenino, con una previsión de entre 800 y 1.000 jugadoras durante la temporada 2025-2026.
La lectura editorial es clara: Bélgica tiene una selección reconocible y una simpatía social elevada, pero el siguiente salto depende de convertir esa aceptación en hábitos, oportunidades y estructuras estables para niñas que todavía reciben muchos menos estímulos que los niños para entrar en el fútbol.
Fuente oficial: ING Belgium.






