Bélgica hizo lo que estaba en su mano con un 0-7 ante Luxemburgo, pero la goleada no alcanzó para arrebatar a Escocia la primera plaza del grupo. Las Red Flames cerraron la fase igualadas a puntos con la selección escocesa, aunque el desempate por diferencia de goles dejó el liderato fuera de su alcance.
La noche tuvo una lectura doble. En el marcador, Bélgica mostró autoridad y sostuvo una producción ofensiva amplia. En la clasificación, el equipo de Elísabet Gunnarsdóttir quedó condicionado por el pulso indirecto con Escocia, que también resolvió su partido y protegió el margen que necesitaba.
Una goleada sin premio de liderato
El 0-7 confirma que Bélgica llegó al cierre con pegada y capacidad para llevar el partido al terreno que necesitaba. Tessa Wullaert volvió a aparecer como referencia ofensiva y la selección mantuvo la presión hasta el tramo final, consciente de que cada gol podía pesar en la diferencia general.
El problema estuvo en el tamaño de la remontada clasificatoria. La victoria era imprescindible, pero no bastaba por sí sola: Bélgica dependía también del resultado escocés y de un margen de goles muy concreto. La goleada en Luxemburgo dejó respuesta competitiva, aunque no cambió el orden final del grupo.
Play-off y una ruta todavía abierta
Terminar segunda no elimina a Bélgica del camino hacia Brasil 2027, pero sí la obliga a buscar el billete a través del play-off. Esa diferencia importa: el liderato habría ofrecido una posición más cómoda dentro del sistema UEFA, mientras que la segunda plaza mantiene el objetivo vivo con una exigencia añadida.
Para las Red Flames, la fase deja una conclusión ambivalente. El equipo cerró invicto, compitió hasta el último día con Escocia y mostró capacidad goleadora, pero se quedó corto en el detalle que definía el grupo. La siguiente ventana deberá convertir esa regularidad en una ruta más limpia hacia el Mundial.
Fuente oficial: Royal Belgian FA.




