La USWNT empieza a leer el Mundial masculino de 2026 como una plataforma de crecimiento para todo el fútbol estadounidense, también para el camino propio que llevará al equipo de Emma Hayes hacia el Mundial de Brasil 2027, Los Angeles 2028 y la Copa Mundial Femenina de 2031 en casa. La seleccionadora, Sam Coffey y Kennedy Wesley hablaron en el U.S. Soccer House de Venice Beach sobre el impacto que puede dejar un gran torneo en territorio estadounidense.
La conversación llega en plena Copa Mundial masculina organizada por Estados Unidos, México y Canadá. U.S. Soccer sitúa el torneo como una oportunidad de legado para nuevas aficiones, jugadoras y estructuras, una idea que Hayes vinculó con el recuerdo de 1994 y con la capacidad de un Mundial para empujar a más niñas y niños a jugar, seguir equipos o llenar estadios.
Una lectura que conecta 2026, 2027 y 2031
El artículo toma como referencia el ambiente del debut estadounidense masculino en Los Angeles, con victoria por 4-1 ante Paraguay y más de 70.000 personas en el estadio. Esa imagen sirve como anticipo de lo que la USWNT espera vivir en sus propios grandes escenarios: primero la clasificación al Mundial de 2027, después los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028 y, más adelante, el Mundial femenino de 2031.
El equipo de Hayes llega a esa reflexión después de una gira reciente por Brasil, donde perdió 2-1 en Sao Paulo y ganó 1-0 en Fortaleza, ambos partidos en sedes mundialistas. Kennedy Wesley destacó la intensidad del ambiente brasileño como una experiencia útil para el grupo, especialmente pensando en un torneo de 2027 que exigirá competir bajo presión local.
El primer paso sigue siendo clasificarse
Antes de imaginar el regreso a Brasil, la selección estadounidense deberá asegurar su plaza mundialista en el Concacaf W Championship. La ruta inmediata pasa por el cruce de cuartos ante El Salvador, previsto para el 27 de noviembre en Mansfield, Texas; una victoria garantizaría el billete al Mundial de 2027.
La clave editorial de la noticia está en esa doble escala: el impacto cultural de un Mundial en casa y la exigencia competitiva de una selección que no puede saltarse etapas. Para la USWNT, el calendario no solo ordena torneos, también mide cómo se transforma la atención actual en legado, presión competitiva y nuevas oportunidades para el fútbol femenino estadounidense.
Fuente oficial: U.S. Soccer.





