Walimata Seye representa una parte esencial de la construcción del fútbol femenino senegalés: la de quienes abrieron camino como jugadoras y hoy trabajan para que las nuevas generaciones encuentren una estructura más reconocible. Su recorrido, de las calles de Ouakam a la Federación Senegalesa de Fútbol, explica una evolución que ya no depende solo de talento aislado, sino de ligas, selecciones de base y referentes técnicos.
La exfutbolista de Sirènes de Dakar, club con el que ganó varios títulos nacionales, también pasó por Francia con el ASPTT Albi. Esa etapa europea amplió su lectura del juego, especialmente en exigencia táctica, cultura de rendimiento y preparación competitiva, una experiencia que después trasladó a su trabajo como entrenadora, consultora y comentarista.
Una trayectoria que vuelve a la estructura
Seye no salió del fútbol tras una lesión grave de rodilla. Cambió de lugar dentro del ecosistema. Primero continuó desde el banquillo y más tarde asumió responsabilidades vinculadas al desarrollo, hasta integrarse en el departamento de fútbol femenino de la federación senegalesa. Ese tránsito es relevante porque convierte una carrera individual en una aportación colectiva.
Durante tres años dirigió a la selección sub-15 y se enorgullece de haber acompañado a generaciones que hoy aparecen en categorías superiores y en la absoluta. También participó en el proceso de una sub-20 que en mayo de 2026 se proclamó campeona tras ganar 3-0 a Guinea-Bissau, una señal concreta de que el trabajo formativo empieza a producir continuidad.
Senegal crece, pero necesita más visibilidad
El diagnóstico de Seye combina avance y prudencia. El fútbol femenino en Senegal ha mejorado con ligas más ordenadas y selecciones nacionales en varias edades, pero todavía necesita más exposición mediática y mejores condiciones para que las jugadoras sostengan carreras completas. La estructura, por sí sola, no basta si no se acompaña de visibilidad y seguimiento.
Su figura ayuda a leer el crecimiento senegalés desde dentro: una pionera que compitió, se formó, entrenó y ahora participa en la planificación del sistema. En un continente donde el desarrollo no puede reducirse a torneos puntuales, perfiles como el de Walimata Seye muestran que el progreso también se mide en continuidad, memoria y transmisión de conocimiento.
Fuente: APAnews.


