El Everton afronta la WSL 2026/27 con Scott Phelan al frente y una remodelación ofensiva que busca corregir uno de sus principales límites del curso pasado. El equipo terminó octavo en la última liga y comienza ahora una nueva etapa con un entrenador que ya conocía el vestuario tras ejercer como técnico interino.
La planificación del verano ha puesto el foco en la zona de ataque. Entre las incorporaciones destacan Holly McNamara, Jutta Rantala, Noémie Mouchon y Hannah Cain, además de la continuidad de Zara Kramzar y Hannah Blundell mediante acuerdos permanentes. La intención es ampliar recursos en un equipo que tuvo un volumen de remates reducido durante la temporada anterior.
Scott Phelan abre una nueva etapa en el Everton
El cambio de entrenador introduce una continuidad parcial en lugar de una ruptura completa. Phelan ya había trabajado con la plantilla y asume ahora la responsabilidad principal después de la salida de Brian Sørensen. Esa familiaridad puede facilitar la transición, aunque el nuevo curso exigirá convertir las ideas del cuerpo técnico en una identidad más estable desde las primeras jornadas.
El Everton parte de una posición intermedia dentro de la liga. El octavo puesto de la temporada pasada ofrece una base, pero también deja margen de crecimiento en una WSL que ha elevado el nivel de sus plantillas y en la que la profundidad ofensiva puede marcar diferencias entre mantenerse en media tabla y acercarse a posiciones superiores.
Un ataque renovado para ganar más amenaza
La llegada de McNamara es especialmente relevante por su capacidad goleadora en Australia, donde fue dos veces máxima anotadora. Rantala, Mouchon y Cain añaden perfiles distintos y amplían las alternativas para un equipo que el curso anterior generó pocas situaciones de disparo en comparación con buena parte de sus rivales.
El Everton sí mostró capacidad para hacer daño en transiciones rápidas. Esa fortaleza puede mantenerse, pero el reto pasa por no depender únicamente de ataques abiertos y disponer de más soluciones cuando el rival defiende en bloque bajo o controla mejor los espacios de carrera.
Un calendario inicial que puede ayudar a construir confianza
El inicio de temporada presenta una oportunidad para consolidar el nuevo proyecto antes de enfrentarse a varios de los grandes aspirantes. El calendario evita a los principales favoritos durante las primeras semanas, un detalle que puede facilitar la adaptación de las nuevas futbolistas y permitir que el equipo acumule referencias competitivas.
Entre las jugadoras a seguir también aparece Naomi Layzell, cedida por el Manchester City, después de dejar atrás problemas físicos. Su evolución puede añadir otra pieza de crecimiento a una plantilla que combina experiencia y futbolistas todavía en fase de desarrollo.
El objetivo: convertir la renovación en progreso real
La nueva temporada no parte de una reconstrucción total, sino de un intento de mejorar áreas concretas. Phelan conoce el contexto, el club ha reforzado el ataque y el equipo mantiene una base que ya compitió en la zona media. La incógnita será hasta qué punto esas mejoras se traducen en más producción ofensiva y mayor regularidad.
El Everton inicia así la WSL 2026/27 con un proyecto que busca crecer sin alterar por completo su estructura. La evolución del ataque y la capacidad de Phelan para dar continuidad a sus ideas serán dos de las claves para medir si el equipo puede superar el octavo puesto del curso anterior.
Fuente: The Guardian.






