La Liga F ha situado el crecimiento de asistencia, visibilidad y experiencia de la afición entre sus principales retos para la temporada 2026/27. Durante la presentación del nuevo curso en Madrid, la presidenta de la competición, Beatriz Álvarez, defendió que el fútbol femenino español ha superado una primera etapa de profesionalización y necesita ahora convertir ese avance en una relación más estable con público, audiencias y estadios.
El mensaje reúne varias líneas de trabajo que afectan directamente al desarrollo del producto: más partidos en grandes estadios, una oferta televisiva que combine abierto y pago, mayor presencia en espacios tradicionales del fútbol y una experiencia de partido capaz de atraer a familias y nuevas audiencias.
De ocho aperturas de estadio a 70 en una temporada
Uno de los datos utilizados para medir la evolución fue el número de partidos disputados en estadios principales. Según expuso Álvarez, en la primera temporada de Liga F hubo ocho aperturas, mientras que en la pasada campaña la cifra ascendió a 70.
La diferencia no implica por sí sola que el reto de asistencia esté resuelto. La propia dirección de la competición identifica ahora la necesidad de mejorar la experiencia de la afición y convertir la asistencia a un partido en una opción de ocio recurrente. El crecimiento estructural depende no solo de abrir recintos, sino de conseguir que esa apertura genere público, repetición y pertenencia.
El modelo mixto de televisión gana peso
La televisión aparece como el segundo eje. Liga F mantiene una estrategia que combina emisiones en abierto y plataformas de pago después de observar un aumento relevante en el tramo final de la pasada temporada. Entre febrero y mayo, la media de audiencia acumulada se duplicó con ese modelo combinado, según los datos presentados en el acto.
La lógica es ampliar alcance sin renunciar al valor comercial de los derechos. Para una competición todavía en fase de consolidación, la visibilidad funciona como puerta de entrada para nuevas aficionadas, pero también como argumento ante patrocinadores, clubes y operadores que necesitan retornos medibles.
La Quiniela y la normalización del fútbol femenino
La inclusión de cuatro partidos de Liga F en la Quiniela fue señalada como otro paso de normalización. La relevancia no está únicamente en aparecer en un producto histórico del fútbol español, sino en integrar la competición femenina dentro de hábitos de consumo ya existentes.
Ese tipo de presencia ayuda a reducir la separación simbólica entre competiciones. Cuanto más habitual resulta encontrar partidos de mujeres en parrillas, estadios, apuestas institucionales o conversaciones generalistas, menos depende su visibilidad de acciones excepcionales.
38 millones de apoyo público en el proceso de profesionalización
José Manuel Rodríguez Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes, recordó el apoyo público destinado al proceso de profesionalización: 20 millones de euros para la organización y 18 millones para los clubes. También vinculó ese respaldo con la creación de referentes femeninos visibles para las nuevas generaciones.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, llevó el debate al terreno laboral y recordó que el crecimiento deportivo debe convivir con avances en igualdad y condiciones profesionales. En el acto se puso sobre la mesa una brecha salarial del 740% respecto al fútbol masculino y la necesidad de seguir actualizando convenios y estructuras.
Crecer sin ocultar las tensiones del mercado
La salida al extranjero de futbolistas de primer nivel también formó parte de la conversación. Liga F evita leer esos movimientos únicamente como pérdida de talento y los interpreta también como una señal del valor que los clubes españoles siguen generando. Esa lectura, sin embargo, convive con un reto evidente: mejorar las condiciones deportivas y económicas para que la competición pueda retener más talento en el medio plazo.
La quinta temporada profesional llega, por tanto, con una agenda menos centrada en demostrar que el fútbol de mujeres puede sostener una liga y más enfocada en cómo hacerla crecer de forma estable. Audiencia, asistencia, condiciones laborales y experiencia de afición son piezas distintas de un mismo proceso. La profesionalización no termina con el reconocimiento institucional: necesita estructura, inversión y una comunidad que encuentre motivos para volver.
Fuente: AS.

