Cuatro jornadas todavía son pocas para establecer tendencias definitivas en Liga F, pero sí permiten dibujar un primer mapa de la competición. Clàudia Pina marca, Caroline Graham Hansen crea, Patri Guijarro ordena, Rebeca anticipa, Klára Cahynová domina el duelo y Alice Pinguet acumula trabajo bajo palos. Seis futbolistas y seis estadísticas diferentes que ayudan a entender todo lo que ocurre en un partido más allá del resultado.
La clasificación ofrece una primera fotografía. El Barcelona ha ganado sus cuatro encuentros y lidera con 12 puntos y un balance de 19 goles a favor y solo dos en contra. El Real Madrid le sigue con 10 puntos y el Madrid CFF suma nueve. Pero bajar desde la tabla hasta los rankings individuales permite encontrar otras historias: quién está convirtiendo las ocasiones, quién produce el último pase, por quién pasa la circulación, quién corta las jugadas rivales o qué porteras están soportando mayor carga de trabajo.
El corte estadístico corresponde al final de la jornada 4 de Liga F 2026-27. Es importante tenerlo presente: cuatro partidos constituyen una muestra pequeña. Estos datos describen muy bien lo sucedido hasta ahora; no garantizan que los mismos liderazgos se mantengan durante la temporada.
Clàudia Pina: la que convierte
Si empezamos por la parte más visible del fútbol, el gol, el primer nombre es Clàudia Pina.
La atacante del Barcelona lidera Liga F con cinco goles en cuatro partidos. Los ha conseguido en 284 minutos, lo que supone un gol cada 57 minutos de juego. Pero quedarse únicamente con esa cifra sería reducir demasiado su inicio de temporada: Pina añade también tres asistencias. En total, ha participado directamente en ocho goles en las primeras cuatro jornadas.
Es una distinción importante. Hay futbolistas cuyo impacto ofensivo se concentra en finalizar las jugadas y otras que, además del remate, participan en su construcción definitiva. Pina está apareciendo en ambas dimensiones.

Sus números también hay que situarlos dentro del ecosistema más productivo de la competición. El Barcelona ha marcado 19 goles en cuatro partidos, casi cinco por encuentro. Pina representa cinco de ellos y ha dado el último pase en otros tres.
Por tanto, el dato no nos dice simplemente que Pina está acertada de cara a portería. Nos dice que, durante este primer tramo, está interviniendo directamente en una parte muy importante de la producción ofensiva de un equipo que genera mucho más que el resto.
Caroline Graham Hansen: la que fabrica
Si Pina aparece en el final de muchas jugadas, Caroline Graham Hansen está siendo una de las principales encargadas de fabricarlas.
La noruega lidera Liga F con cinco asistencias en cuatro jornadas, 1,25 por partido. Por detrás aparecen Ewa Pajor, con cuatro, y la propia Pina, con tres.
El dato resulta especialmente interesante porque Graham no está limitándose al papel de asistente. En este inicio de campeonato también aparece entre las futbolistas con mayor volumen de disparo. Es decir, combina dos amenazas: puede terminar la jugada o construirla para otra compañera.

Ahí está la diferencia entre acumular asistencias y ser una futbolista que condiciona todo el último tercio. Cuando recibe abierta puede obligar a la defensa a decidir. Si la rival protege el desborde, aparece el pase. Si le concede espacio interior, puede buscar remate. Y si llega una segunda defensora, esa ayuda libera a otra futbolista.
Las cinco asistencias son el resultado cuantificable. Lo interesante futbolísticamente es la cantidad de decisiones defensivas que Graham obliga a tomar al rival antes del último pase.
Patri Guijarro: la que ordena
Hay una estadística mucho menos espectacular que el gol o la asistencia que explica una parte enorme de cómo juega un equipo: el pase.
Y aquí aparece Patri Guijarro. Después de cuatro jornadas, la centrocampista del Barcelona lidera toda la Liga F con 309 pases, 77,25 por aparición. Por detrás aparecen Manuela Vanegas Moraza, con 288; Filippa Angeldahl Andersson, con 284; y Sydney Schertenleib, con 277.
Patri ha disputado 270 minutos, por lo que si normalizamos el dato por tiempo de juego el volumen supera los 100 pases intentados por cada 90 minutos. Es un cálculo derivado, no una métrica oficial, pero sirve para dimensionar cuánto pasa el balón por ella.
Y aquí conviene introducir un matiz: dar muchos pases no significa automáticamente jugar mejor. El contexto importa muchísimo. El Barcelona tiene largos periodos de posesión y eso eleva naturalmente el volumen de sus futbolistas. Pero precisamente por eso el dato resulta útil para identificar quién ocupa una posición central dentro de esa circulación.

Un partido permite ver mejor la naturaleza de ese volumen. En el estreno ante el Costa Adeje Tenerife, los datos de SofaScore registraron 123 pases de Patri y 10 balones largos completados de 12 intentados. No se trató únicamente de acumular pases cortos para conservar la posesión: también apareció la capacidad de cambiar la orientación y encontrar destinos más alejados.
Además, Patri suma dos asistencias después de cuatro jornadas y aparece también entre las diez primeras futbolistas de la competición en intercepciones, con siete.
Su caso sirve para recordar algo sencillo: el juego ofensivo no empieza en la asistencia. Mucho antes de que alguien dé el último pase, otra futbolista tiene que recibir, ordenar, acelerar, cambiar de lado o decidir que todavía no es momento de atacar. Ahí también se generan ventajas.
Rebeca: la que anticipa
Pasamos al otro lado del balón. Rebeca, defensa del Logroño United, lidera Liga F después de cuatro jornadas con 13 intercepciones, una media de 3,25 por encuentro. Maite Valero aparece segunda con 11 y Jenni López tercera con 10.
Una intercepción tiene una particularidad respecto a otras acciones defensivas: muchas veces ocurre antes de que exista el duelo. No consiste necesariamente en recuperar el balón mediante un choque, sino en leer hacia dónde va a jugar la rival y ocupar antes esa línea de pase.

Por eso las intercepciones pueden hablarnos tanto de colocación como de actividad defensiva. Además, el contexto colectivo acompaña el dato. El Logroño ha encajado únicamente tres goles en cuatro jornadas y suma seis puntos.
Eso no permite afirmar que las 13 intercepciones de Rebeca expliquen los tres goles encajados. Sería convertir una relación estadística en una causalidad que los datos no demuestran. Pero sí podemos decir que su producción individual encaja con un equipo que, en estas primeras jornadas, está consiguiendo limitar bastante el daño rival.
A veces defender bien significa ganar un duelo. Y otras veces significa conseguir que ese duelo nunca llegue a producirse.
Klára Cahynová: la que gana el duelo
Si Rebeca representa la anticipación, Klára Cahynová representa el contacto.
La centrocampista de la Real Sociedad encabeza el ranking de Liga F con 31 duelos ganados en cuatro jornadas, 7,75 por partido. Tras ella aparecen Raquel Morcillo, con 29, y Maite Valero, con 28.
Los duelos son una estadística amplia: pueden aparecer en balones divididos, acciones defensivas, disputas aéreas o situaciones en las que dos futbolistas compiten directamente por mantener o recuperar la posesión. Por eso su lectura necesita contexto.

Y el de Cahynová es especialmente interesante porque demuestra que liderar una estadística individual no implica necesariamente que el equipo esté consiguiendo buenos resultados.
La Real Sociedad solo ha sumado dos puntos en sus cuatro primeros partidos y todavía no ha ganado: dos empates, dos derrotas, tres goles a favor y seis en contra.
Cahynová está ganando muchísimas disputas, pero el fútbol necesita transformar esas pequeñas victorias en ventajas posteriores: conservar el balón recuperado, progresar, crear ocasiones y terminar produciendo goles. Su liderazgo, por tanto, cuenta dos cosas a la vez. Habla de una centrocampista con enorme presencia en las disputas y también demuestra los límites de cualquier estadística aislada.
Ganar el duelo es importante. Lo que sucede después también.
Alice Pinguet: la que resiste
Y terminamos bajo palos. La portera del Valencia Alice Pinguet ha realizado 21 paradas en cuatro partidos, más que ninguna otra guardameta de Liga F. Son 5,25 intervenciones por encuentro. Lena Wellmann, del Eibar, suma 18; Noelia Ramos, del Costa Adeje Tenerife, 16; y Merle Frohms y María Miralles aparecen después con 14.
A primera vista puede parecer un ranking de rendimiento de porteras o de menos goleadas. No lo es.
El número de paradas mide también -y muchísimo- la cantidad de trabajo que genera el contexto defensivo del equipo. Una guardameta puede realizar muchas intervenciones porque está jugando de forma excelente, pero para poder parar primero tiene que recibir un disparo.

El Valencia ha perdido sus cuatro encuentros iniciales y ha recibido 10 goles, la cifra más alta de Liga F tras cuatro jornadas. Que Pinguet haya tenido que añadir otras 21 paradas coloca su comienzo de temporada en perspectiva. No hablamos de una portera esperando una intervención aislada después de largos periodos sin trabajo. Hablamos de una guardameta sometida de manera recurrente a acciones de remate.
Por eso comparar porteras únicamente por goles encajados puede conducir a conclusiones equivocadas. La que menos recibe no siempre está parando mejor. Puede estar jugando detrás de un equipo que concede menos. Y la que más para no tiene necesariamente la mejor defensa. Muchas veces ocurre exactamente lo contrario.
Estos datos han sido analizados en el podcast de Órdago a Chica:
*También puedes escucharlo en iVoox, Esférica y Google Podcast
Seis datos que cuentan seis partidos diferentes
Después de solo cuatro jornadas sería prematuro señalar quién terminará dominando cada apartado. Una racha de goles puede desaparecer, una futbolista puede dejar de liderar las intercepciones y el volumen de trabajo de una portera puede cambiar rápidamente.
Pero esta primera fotografía sí deja una enseñanza. Clàudia Pina convierte. Graham Hansen fabrica. Patri Guijarro ordena. Rebeca anticipa. Klára Cahynová gana el contacto. Alice Pinguet resiste.
Y ninguna de esas estadísticas mide exactamente lo mismo. El gol nos enseña quién termina el ataque. La asistencia, quién encuentra el último pase. Los pases muestran por dónde circula buena parte del juego. Las intercepciones revelan anticipación. Los duelos hablan de disputa. Las paradas permiten observar la carga que soporta una portera.
La clasificación seguirá siendo la que determine dónde está cada equipo. Después de cuatro jornadas, el Barcelona manda con 12 puntos, seguido del Real Madrid con 10 y el Madrid CFF con nueve.
Pero para entender cómo se está jugando esta Liga F hay que mirar un poco más abajo. Porque un partido no se construye con una sola estadística. Y estas seis futbolistas son, de momento, seis formas diferentes de explicarlo.
Fuente oficial: Liga F.






