Italia disputará por primera vez la fase final del Europeo femenino de fútbol sala después de lograr su clasificación el 11 de octubre de 2026. La selección italiana accedió al torneo como una de las dos mejores segundas de la ronda élite y jugará en Osijek, Croacia, del 14 al 21 de marzo de 2027.
La plaza se confirmó después de completarse los partidos decisivos de los otros grupos de clasificación. Italia ya había terminado su propio calendario, pero necesitaba conocer los marcadores ajenos para comprobar si su balance era suficiente.
El 4-0 frente a Francia resultó decisivo
La selección comenzó el grupo 3 con un triunfo por 3-0 ante Eslovenia y perdió después por 2-1 contra España, vigente campeona europea. Esa derrota impidió a las italianas terminar primeras y obligó a buscar una clasificación mediante el ranking de las segundas.
Italia cerró la participación en la ronda élite con una victoria por 4-0 frente a Francia el 10 de octubre. Bettioli abrió el marcador, Boutimah añadió el segundo y Adamatti firmó un doblete. El resultado amplió la diferencia de goles del equipo en el momento decisivo.
Un Europeo ampliado a ocho participantes
Una vez concluidos los restantes encuentros, la comparación confirmó la presencia de Italia en Croacia. El triunfo ante Francia era necesario, pero por sí solo no equivalía a un pase matemático mientras quedaban otros partidos por disputar.
La fase final de 2027 será la primera con ocho participantes, en lugar de las cuatro de las tres primeras ediciones. Croacia tiene su plaza como organizadora y otras siete selecciones accederán a través del proceso de clasificación.
El estreno histórico de las italianas en Croacia
Además de Italia, lograron su acceso España, Hungría, Polonia, Portugal y Suecia. Finlandia y Noruega disputarán la repesca para decidir la última plaza. Italia, Polonia y Suecia se estrenarán en una fase final continental.
Los encuentros se disputarán en el Arena Gradski Vrt de Osijek. La competición se organizará en dos grupos de cuatro, con semifinales para las dos mejores selecciones de cada grupo.
Para Italia, el billete representa un logro confirmado que abre la posibilidad de competir contra las mejores selecciones europeas. El resultado final del torneo dependerá del sorteo y de lo que suceda en marzo, no de las proyecciones derivadas de la clasificación.
Fuente: FIGC.



