Italia empató 1-1 con Bielorrusia el 13 de octubre de 2026 en Florencia y avanzó a la última eliminatoria europea de clasificación para el Mundial femenino de 2027. La selección de Andrea Soncin hizo valer el 2-0 de la ida y cerró la serie con un 3-1 global. Finlandia será su siguiente rival.
Barbara Bonansea adelantó a las italianas en el primer tiempo y Karina Olkhovik igualó en la segunda parte. El empate no puso en peligro la clasificación final gracias a la ventaja que Italia había obtenido en el primer encuentro.
Bonansea amplió la ventaja italiana desde el inicio
El partido de vuelta se disputó en el estadio Artemio Franchi de Florencia. Italia llegaba con un colchón de dos goles, conseguido en la ida ante Bielorrusia, que se había celebrado en Tiflis.
En el minuto 9, Barbara Bonansea firmó el 1-0 y situó el global en 3-0. Su intervención dejó a Bielorrusia ante una desventaja considerable y dio a la anfitriona la oportunidad de gestionar el ritmo de la eliminatoria.
Bonansea estuvo cerca de ampliar la cuenta poco después, con un remate al poste. Las italianas dispusieron de otras ocasiones a lo largo del encuentro, aunque no lograron transformar esa producción ofensiva en más goles.
Bielorrusia igualó, pero Italia conservó el pase
En la segunda mitad, Karina Olkhovik estableció el 1-1. La igualada cambió el resultado del encuentro, pero no la lectura de la eliminatoria: Italia seguía con dos goles de ventaja en el cómputo conjunto.
La gestión italiana tuvo que adaptarse además a los cambios de futbolistas durante el segundo tiempo. Con el marcador empatado, el equipo evitó conceder la remontada que necesitaba Bielorrusia y aseguró su presencia en la ronda decisiva.
La secuencia completa de la eliminatoria quedó así: victoria italiana por 2-0 en la ida y empate 1-1 en la vuelta. No se trataba de un amistoso ni de una fase de grupos, sino de una serie a doble partido con consecuencias directas para la clasificación mundialista.
Finlandia será la última rival antes de Brasil 2027
Italia y Finlandia se enfrentarán el 1 y el 5 de diciembre de 2026 en la última ronda de repesca europea. La vencedora de ese doble enfrentamiento obtendrá el billete para la Copa Mundial femenina de 2027.
Para el equipo de Soncin, superar a Bielorrusia mantiene abierta la vía de clasificación, pero todavía no supone un acceso confirmado al torneo. La prioridad competitiva pasa ahora de defender una ventaja a preparar dos encuentros decisivos ante un rival distinto.
El 1-1 en Florencia deja una conclusión concreta: Italia supo aprovechar el resultado de la ida, aunque el margen de mejora en eficacia ofensiva será relevante al afrontar el último cruce.
Fuente oficial: FIGC.




