El triunfo histórico del Athletic Club en Valdebebas (0-1 ante el Real Madrid) llegó con un susto serio nada más empezar. La portera rojiblanca Adriana Nanclares tuvo que ser retirada en camilla y trasladada a un hospital de Madrid después de sufrir un fuerte golpe en la cabeza y el cuello en un choque fortuito al intentar despejar un centro en el primer minuto de partido. El club informó de que el traslado se hizo “por precaución y para realizarle las pruebas pertinentes, siguiendo el protocolo de contusión cerebral”.
Nanclares, que no llegó a perder el conocimiento, fue sustituida por Olatz Santana, debutante en Liga F con el primer equipo rojiblanco y que terminó siendo clave en la victoria, firmando varias paradas de mérito ante las llegadas de Weir, Alba Redondo o Linda Caicedo. Mientras el equipo celebraba su primera victoria oficial en el Alfredo Di Stéfano, la preocupación se centraba en el estado de la guardameta internacional, una de las piezas importantes del proyecto joven de Javi Lerga.
Según la información difundida tras el encuentro, las pruebas médicas se realizaron dentro de la normalidad y todo apunta a que, salvo complicaciones, el episodio quedará en un susto, aunque la evolución marcará su disponibilidad para la Supercopa y los próximos compromisos ligueros. El caso de Nanclares vuelve a poner el foco en la importancia de los protocolos de conmoción cerebral en el fútbol, especialmente en una Liga F Moeve cada vez más exigente en ritmo y contactos.













