Hay goles que abren un partido y otros que cambian el tono entero de una temporada. El de Naima García pertenece claramente al segundo grupo. El RCD Espanyol venció por 1-0 al Levante UD en la Ciudad Deportiva Dani Jarque y selló así la permanencia matemática en Liga F. Lo hizo con una acción tan poco frecuente como decisiva: un gol olímpico justo antes del descanso, obra de una centrocampista que ya venía avisando desde los primeros minutos y que acabó siendo elegida MVP del encuentro.
La jugada tuvo algo de intuición y mucho de precisión. Naima puso el balón desde el córner, con esa rosca cerrada que obliga a la portera a decidir en décimas de segundo si salir, aguantar o confiar en que alguien la despeje. No hubo tiempo para nada. El envío se fue envenenando hasta sorprender a Laura Coronado y colarse directamente en la portería granota. En el relato del partido, el tanto llegó como una especie de justicia competitiva: el Espanyol ya había mostrado mejores sensaciones, había apretado arriba y había generado las aproximaciones más claras antes de encontrar premio.
El valor del gol se entiende todavía mejor cuando se mira el contexto. El equipo blanquiazul se colocó con 28 puntos en 24 jornadas, en la 11.ª posición, y confirmó su continuidad en la máxima categoría a falta de seis fechas. El Levante, en cambio, siguió como colista con 8 puntos. En una liga donde cada detalle pesa mucho en la pelea de abajo, una acción a balón parado terminó resolviendo algo más que un marcador: resolvió una temporada.
Después del descanso tocó sufrir, que también forma parte de las permanencias. El conjunto granota dio un paso al frente y obligó al Espanyol a proteger el área con mucha atención. Meritxell Muñoz sostuvo al equipo con una gran intervención antes del intermedio y volvió a aparecer después, incluso con ayuda del palo, para evitar el empate en una de las llegadas más claras de Ari Arias. Ahí también se explica el peso del gol de Naima: no solo fue bonito, también obligó al partido a jugarse en el terreno emocional que más convenía a las pericas. El balón entró desde el córner, sí, pero lo que acabó cayendo del lado local fue la tranquilidad.












