El Athletic Club ha endurecido su rechazo al acuerdo de inversión entre la Liga F y Gasol16 Ventures al advertir de que, según sus estimaciones, los clubes podrían dejar de percibir más de 100 millones de euros netos durante los próximos 25 años. La entidad bilbaína sostiene además que los efectos económicos y jurídicos de la operación alcanzarían también a los equipos que decidan no adherirse.
La posición del Athletic amplía un debate que comenzó tras la aprobación del acuerdo en la Asamblea de la Liga F del 29 de junio. La competición presentó la operación como una inversión de 55 millones de euros destinada a acelerar el crecimiento, la profesionalización y la expansión internacional del campeonato. El club vasco, sin embargo, cuestiona tanto el reparto del retorno como la duración del compromiso sobre los ingresos comerciales futuros.
Qué plantea el acuerdo entre la Liga F y Gasol16 Ventures
La Liga F informó de que Gasol16 Ventures, el vehículo de inversión impulsado por Pau Gasol, y Fortified Partners encabezan una operación de 55 millones. De acuerdo con la información difundida por la competición, el objetivo es reforzar el valor comercial del torneo y de sus clubes, mejorar su proyección mediática y ampliar su capacidad para generar ingresos a medio y largo plazo.
Los detalles económicos publicados posteriormente sitúan el horizonte del pacto en 25 años. El fondo percibiría el 49% de los ingresos comerciales brutos generados por la Liga F hasta recuperar la inversión y, después, el 35%. Esta estructura es el centro de la crítica del Athletic: la entidad considera que el inversor participaría sobre la facturación, mientras los clubes asumirían casi todos los costes necesarios para producir esos ingresos una vez superados los cuatro primeros años.
La operación fue aprobada por una mayoría reforzada de dos tercios, pero no obtuvo unanimidad. El Real Madrid comunicó oficialmente el 1 de julio que no participaría y señaló que una cuarta parte de los clubes había tomado la misma decisión. El Athletic y la Real Sociedad han quedado situados también en el bloque contrario, mientras otras entidades han respaldado públicamente la entrada de capital o mantienen pendiente su adhesión definitiva.
El Athletic advierte de efectos incluso para los clubes no adheridos
Uno de los elementos más relevantes del nuevo posicionamiento rojiblanco es que la decisión de no recibir fondos no eliminaría, a juicio del club, la exposición al acuerdo. El Athletic argumenta que un equipo no adherido seguiría participando en una competición cuyos ingresos comerciales colectivos quedarían comprometidos por el contrato y continuaría contribuyendo a los gastos de funcionamiento de la Liga F.
La entidad entiende por ello que los riesgos no se limitan a la relación entre el fondo y los clubes que acepten la inversión. Su interpretación es que la operación condicionaría la estructura económica común de la competición y podría afectar a participantes futuros, ya que la composición de la Liga F cambiará mediante ascensos y descensos a lo largo de un periodo que se extiende hasta 2051.
El Athletic también alude a posibles riesgos jurídicos, aunque la información conocida no incluye una resolución judicial que invalide el acuerdo. Esta diferencia es importante: por ahora existe una advertencia formulada por el club y un conflicto de interpretación sobre las consecuencias del contrato, no una decisión definitiva de los tribunales.
Una diferencia de modelo sobre cómo financiar el crecimiento
La controversia no cuestiona que la Liga F necesite recursos para ampliar su estructura comercial, profesionalizar servicios y mejorar su capacidad de distribución internacional. La diferencia está en el precio y en la forma de financiar ese crecimiento. La Liga F defiende que la entrada de capital permitirá acelerar un desarrollo que, sin inversión, requeriría más tiempo y recursos propios.
El Athletic considera, en cambio, que una parte demasiado elevada del valor que pueda crear la competición quedaría comprometida desde ahora. Su estimación de una pérdida superior a 100 millones de euros no puede verificarse de manera independiente con la documentación pública disponible, porque depende de proyecciones sobre el crecimiento futuro de los ingresos, los costes asociados y la velocidad con la que el fondo recupere su aportación. Debe leerse, por tanto, como un cálculo del club dentro de su argumentación contra el pacto.
El contexto económico explica la dimensión del debate. La Liga F cerró la temporada 2024-2025 con 25,8 millones de euros de ingresos y repartió 16,8 millones entre sus clubes, según datos difundidos por la propia competición. Ceder un porcentaje relevante de futuros ingresos comerciales puede aportar liquidez inmediata, pero también reduce el retorno que conservará el ecosistema si la facturación crece de forma sostenida.
Qué queda por aclarar tras la nueva advertencia
El debate se desplaza ahora hacia tres cuestiones: cuántos clubes formalizarán finalmente su adhesión, qué obligaciones asumirán quienes queden fuera y qué mecanismos protegerán la autonomía de los participantes que se incorporen a la Liga F durante los próximos 25 años. También será relevante conocer con mayor detalle el reparto de los 55 millones, los gastos cubiertos por la inversión durante la fase inicial y las condiciones exactas de salida o revisión del contrato.
La operación abre una oportunidad de inversión inédita para la competición, pero también obliga a medir su sostenibilidad más allá del ingreso inicial. En una liga profesional joven, el modelo de financiación condiciona no solo el crecimiento comercial, sino la capacidad futura de los clubes para convertir ese crecimiento en mejores estructuras, condiciones laborales y recursos deportivos.
Fuente: AS.






