Austria ganó 1-0 a Eslovenia en el partido 250 de su selección femenina y convirtió el estreno de Lars Söndergaard en el banquillo en una victoria con peso competitivo dentro de la clasificación europea para el Mundial 2027. Katharina Naschenweng resolvió en el minuto 54, en el Wiener Sport-Club-Platz, y permitió a la ÖFB-Auswahl adelantar a Eslovenia en la tercera plaza del grupo A4 antes de la última jornada.
La crónica deja una lectura clara: Austria no solo necesitaba ganar por el valor simbólico del aniversario, sino por la posición desde la que llegará al play-off de otoño. El triunfo sirve como respuesta al 0-1 sufrido en Koper, sostiene la mejora tras el empate ante Alemania y ofrece al nuevo seleccionador una primera referencia positiva en un grupo exigente.
Naschenweng cambia el partido tras el descanso
El gol llegó después de una acción de Julia Hickelsberger-Füller que Zala Mersnik pudo frenar en primera instancia, pero Naschenweng apareció cerca del área pequeña para empujar el rechace. El tanto tuvo valor por el momento y por el contexto: Austria había sufrido avisos claros de Eslovenia en la primera mitad y necesitaba transformar su reacción en ventaja real.
El encuentro también dejó una portería decisiva para Mariella El Sherif. La guardameta sostuvo a Austria en fases sensibles, primero ante Zara Kramzar y después en el tramo final, cuando Eslovenia buscó el empate con insistencia. El larguero evitó el 1-1 en la última acción, un detalle que resume la tensión de una victoria ajustada pero muy valiosa.
Un triunfo que mejora la ruta del play-off
Con este resultado, Austria sube al tercer puesto del grupo A4 y llega a la última jornada con una pequeña ventaja sobre Eslovenia. El equipo visitará a Noruega, mientras la selección eslovena recibirá a Alemania. La diferencia entre acabar tercera o cuarta no elimina el camino de play-off, pero sí puede modificar la dificultad de la ruta hacia Brasil 2027.
El partido 250 de Austria no queda así reducido a una efeméride. La noche en Viena reunió estreno de seleccionador, revancha competitiva, presión clasificatoria y una respuesta emocional necesaria para un equipo que venía de meses irregulares. Ganar por primera vez en esta fase permite ordenar el cierre del grupo desde otro lugar.
Fuente oficial: ÖFB.






