Laurent Bonadei ha situado el Francia-Irlanda como una primera oportunidad directa para sellar el billete al Mundial femenino de 2027. Las Bleues llegan al partido de Grenoble, previsto para este martes 9 de junio a las 21:00, después del 0-2 ante Polonia y con el control competitivo de un grupo en el que solo el primer puesto garantiza el acceso directo a Brasil.
El seleccionador francés explicó que toda la plantilla está disponible, aunque el partido en Polonia dejó desgaste físico y obligó a centrar el trabajo en la recuperación. Bonadei no quiso confirmar el once y recordó que Polonia e Irlanda presentan escenarios distintos, pero sí marcó el tono de la previa: asumir la importancia del encuentro sin quedar bloqueadas por la presión.
Una clasificación con varias capas
La victoria en Gdansk, con goles de Melvine Malard y Sandy Baltimore, devolvió a Francia a una posición de fuerza antes de la última jornada. Bonadei dio valor al clean sheet, el primero de las Bleues desde junio del año anterior, y subrayó que la solidez defensiva no dependió solo de la línea de atrás, sino también del pressing y de las carreras de retorno de todo el equipo.
El partido ante Irlanda no solo puede cerrar la clasificación mundialista. También tiene impacto en el sorteo de la próxima Nations League, en el ranking FIFA y en la conexión de la selección con su público. Bonadei vinculó el crecimiento de las Bleues con la necesidad de atraer más gente a los estadios y de proyectar una selección reconocible para las nuevas generaciones.
Orgullo, juego y resultado
La idea central de la comparecencia fue clara: Francia quiere clasificarse ya, pero también quiere hacerlo desde una imagen convincente. La cita de Grenoble funciona como prueba deportiva y como escaparate de una selección que busca llegar a Brasil desde una posición de autoridad, sin perder de vista que el margen en un grupo de seis partidos siempre es estrecho.
Bonadei habló de una primera bola de partido. Si Francia la aprovecha, cerrará el ciclo clasificatorio con más calma y podrá usar el otoño para preparar mejor los siguientes objetivos. Si no, el camino seguirá abierto, pero con una tensión añadida que las Bleues quieren evitar desde este martes.
Fuente: L’Équipe.





