Brasil ya tiene aprobado en el Senado el marco legal del Mundial femenino de 2027 y, junto a esa luz verde, ha incorporado un reconocimiento económico de 500.000 reales para cada jugadora que representó al país en las ediciones de 1988 y 1991. El proyecto sigue ahora el camino hacia la sanción presidencial.
La norma ordena varios aspectos prácticos del torneo que se disputará entre el 24 de junio y el 25 de julio de 2027 en ocho ciudades: Belo Horizonte, Brasília, Fortaleza, Porto Alegre, Recife, Río de Janeiro, Salvador y São Paulo. No es un detalle menor. El texto aterriza cómo se organizará un evento que marcará la primera Copa del Mundo Femenina celebrada en Sudamérica.

Qué regula la ley y por qué el premio importa
El proyecto aprobado contempla reglas sobre comercio en los entornos oficiales del torneo, publicidad de bebidas alcohólicas durante los eventos y retransmisiones, posibilidad de decretar feriados cuando juegue la selección brasileña y visados especiales para personal extranjero que trabaje en la competición. También prevé ajustes en los calendarios escolares para cubrir todo el periodo del campeonato.
El premio para las futbolistas de 1988 y 1991 coloca otra capa sobre el debate: no solo organiza un gran evento futuro, también reconoce a quienes compitieron cuando el fútbol femenino brasileño todavía cargaba con barreras institucionales y sociales mucho más duras. Ahí está el verdadero peso político de la votación: Brasil prepara su Mundial de 2027 mientras corrige, al menos en parte, una deuda histórica con sus pioneras.
Fuente oficial: Agência Senado.




