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Cris Martínez convierte su regreso tras la maternidad en una despedida de Riazor

Cris Martínez, Depor Abanca
Foto: Liga F

Cris Martínez volvió a jugar siete meses después de ser madre y convirtió su despedida de Riazor en una de las imágenes más potentes de la temporada de Liga F. La capitana del Deportivo Abanca regresó al campo en la jornada 29, ante el RCD Espanyol, dio la asistencia del 2-2 definitivo a Paula Monteagudo y terminó manteada por sus compañeras junto a su hijo Nicolás.

La historia tiene una dimensión deportiva evidente, pero también estructural. Martínez había dejado de competir al conocer su embarazo a finales de la temporada 2024/25, aunque siguió integrada en el vestuario del equipo gallego durante la pelea por la permanencia. En noviembre fue madre y en marzo volvió a Abegondo para retomar los entrenamientos con el grupo.

Un regreso trabajado desde dentro y fuera del campo

El proceso no se sostuvo solo desde la voluntad individual. Según la información de Liga F, el Deportivo Abanca y la propia competición acompañaron a la futbolista mediante las ayudas de maternidad recogidas en el II Convenio Colectivo. Ese apoyo incluyó una entrenadora personal especializada en embarazos en León y una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico tras el nacimiento de su hijo.

Ese punto cambia la lectura de la noticia. La maternidad en el fútbol profesional no puede quedar reducida a una historia emotiva: necesita recursos, planificación, acompañamiento y condiciones que permitan volver con seguridad. Martínez lo expresó con claridad durante el proceso: quería tener minutos ganados, no regalados por el relato de su vuelta.

Riazor cerró diez temporadas de pertenencia

La recompensa llegó en Riazor, el estadio que ya la había despedido durante el descanso de un partido del equipo masculino. A falta de doce minutos para el final ante el Espanyol, Bárbara Latorre dejó su sitio para que entrara Martínez, que recibió el brazalete de Henar Muiña en un gesto cargado de pertenencia.

Diez minutos después, la lateral encontró un balón suelto dentro del área y centró con la derecha para que Paula Monteagudo marcara desde el punto de penalti. El 2-2 no cambió solo el marcador: condensó el regreso de una futbolista que había construido una década de autoridad en A Coruña desde su llegada en 2016, cuando empezó una etapa que la llevó a ser capitana y referencia del Deportivo.

Una historia que señala una necesidad

El regreso de Cris Martínez deja una imagen emocional, pero también una pregunta de fondo para el ecosistema: qué estructuras reales existen para que una futbolista pueda ser madre sin quedar expulsada de su carrera. En este caso hubo club, convenio, acompañamiento profesional y una jugadora que convirtió el objetivo de volver en un proceso sostenido.

Por eso su despedida en Riazor no se entiende solo desde la nostalgia. Se entiende desde la continuidad de una carrera, desde el reconocimiento de sus compañeras y desde la posibilidad de que la maternidad forme parte de una trayectoria profesional sin borrar todo lo construido antes. La asistencia, el abrazo colectivo y las fotos con Nicolás dejaron una escena íntima, pero también una señal pública de lo que el fútbol femenino necesita poder sostener con normalidad.

Fuente oficial: Liga F.

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