Arsenal resolvió el partido casi desde el primer gesto. Stina Blackstenius marcó en el 4’ y abrió una tarde de dominio claro en el Emirates, con Laia Codina y Mariona Caldentey en el once y un equipo que jugó casi siempre en campo rival. West Ham apenas pudo sostenerse antes del descanso y llegó muy poco a la portería de Anneke Borbe.
El golpe definitivo llegó nada más volver de vestuarios. Alessia Russo firmó el 2-0 en el 47’ y, desde ahí, el encuentro se rompió: Chloe Kelly amplió la ventaja en el 55’ y repitió en el 79’, mientras Beth Mead cerró la goleada en el 89’. Arsenal encontró profundidad por fuera, mucho ritmo en la frontal y una circulación que fue desgastando a un West Ham cada vez más hundido.
El 5-0 incluso se quedó corto para lo que se vio. Arsenal acabó con 65,4 % de posesión, 23 remates y 11 tiros a puerta; West Ham, con un solo intento en todo el partido. Es una victoria de esas que no solo suma, también ordena sensaciones: firmeza atrás, pegada arriba y varias futbolistas llegando con chispa al momento importante del curso.











