El Manchester United se llevó tres puntos de esos que no enamoran, pero sostienen temporadas: ganó en el King Power con una pieza de talento puro cuando el reloj ya apretaba. Durante más de una hora, el partido fue un pulso entre la insistencia visitante y la inspiración de Janina Leitzig, que encadenó paradas para frustrar a Geyse, Melvine Malard y compañía. El Leicester, ordenado y paciente, sobrevivía a base de ayudas cortas y transiciones tímidas, esperando que el guion se torciera.
Y casi lo hace. En la segunda parte, Yuka Momiki rozó el 1-0 con un remate al poste tras el rechace de un disparo de Missy Goodwin, en la acción más ruidosa de un equipo que apenas encontraba tiros claros, pero sí incomodaba.
Ahí apareció la rotación y, con ella, un acento español. Lucía García entró con piernas frescas para estirar a United por derecha, atacar el área en diagonal y obligar a Leitzig a otra intervención. Pero el golpe definitivo lo firmó Ella Toone: desde fuera, un derechazo en el 83’ que fue más decisión que oportunidad, más instinto que elaboración. United respiró (y se agarra a la pelea por el cuarto puesto); Leicester, pese a la derrota, dejó señales para construir.













