Chelsea parecía tener el encuentro bajo control, pero acabó atrapado en un guion muy distinto. Johanna Rytting Kaneryd adelantó a las blues en el 22’, tras una acción bien hilada por Aggie Beever-Jones, en una primera parte de clara superioridad visitante. No era un dato menor: Sonia Bompastor apostó por el once más joven del Chelsea en esta WSL, y durante ese tramo le respondió con ritmo, recuperación alta y diez remates antes del descanso.
Todo cambió tras el intermedio. London City Lionesses, recién ascendido, creció con una segunda mitad mucho más agresiva y empujó a Chelsea hacia su propia área. Ahí apareció la huella española: Lucía Corrales, entrada al descanso, dio aire y profundidad al ataque local, y de una acción nacida en su remate llegó el 1-1, cuando Hannah Hampton despejó como pudo y Isobel Goodwin cabeceó a la red en el 82’. Jana Fernández también había avisado antes, en un tramo ya claramente inclinado hacia el lado local.
El empate deja una lectura bastante nítida: Chelsea mandó mientras pudo instalarse arriba, pero sufrió en cuanto el partido se volvió más físico, más directo y más de área propia. London City encontró ahí su partido, compitió sin complejos y rescató un punto con peso. Para las de Bompastor, además, el tropiezo tiene efecto en la tabla: caen a la tercera plaza de la WSL, a un punto del Manchester United.













