El Salvador llega a la siguiente fase de su preparación con una certeza clara: el camino hacia su primera Copa del Mundo femenina pasa por sostener el crecimiento mostrado en la fecha FIFA y preparar con precisión el cruce de noviembre ante Estados Unidos, rival que definirá si la Selecta puede entrar en Brasil 2027.
La selección dirigida por Eric Acuña cerró sus últimos amistosos con balance positivo: empató 1-1 con Costa Rica en el estadio Las Delicias y goleó 1-5 a Guatemala. Los resultados alimentan el momento competitivo del equipo, pero el cuerpo técnico insiste en una lectura prudente: la idea de juego está en construcción y todavía queda recorrido antes del partido que marcará el ciclo.
Juegos Centroamericanos antes del examen premundialista
El primer bloque del calendario llevará a El Salvador a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, previstos del 24 de julio al 8 de agosto de 2026 en Santo Domingo. Allí la selección buscará competir por medalla en un torneo que funcionará también como banco de pruebas para medir su respuesta ante rivales de la región.
La edición anterior, celebrada en El Salvador, terminó con bronce para las nacionales. Ese antecedente eleva la exigencia, aunque Acuña ha pedido mantener los pies sobre la tierra y seguir trabajando sobre el modelo y la identidad del equipo.
La fecha FIFA y el reto de Estados Unidos
Después de los Juegos, la Selecta quiere utilizar la última ventana FIFA como ensayo directo para el duelo ante Estados Unidos. El seleccionador apunta a rivales europeos de alto nivel, capaces de obligar al equipo a defender más tiempo y ajustar las transiciones, una de las claves señaladas para competir ante una potencia mundial.
El partido decisivo está previsto para el 27 de noviembre en el Texas Health Mansfield Stadium, dentro de los cuartos de final del Campeonato Femenino de CONCACAF. La selección que avance a semifinales obtendrá de forma automática el billete para el Mundial de Brasil 2027.
Para El Salvador, el contexto es histórico: una victoria la situaría por primera vez en una Copa del Mundo absoluta femenina. La preparación, por tanto, no se reduce a llegar con buenos resultados recientes, sino a construir una versión competitiva capaz de sostener el ritmo, la presión y la calidad individual de Estados Unidos.
Fuente: La Prensa Gráfica.





