Las pruebas confirmaron rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la rodilla derecha tras el partido ante Madrid CFF en la Ciudad Deportiva de Buñol.
El impacto es inmediato y doble: fútbol y ánimo. Érika venía marcando el ritmo de la remontada granota, con 14 partidos, más de 1.100 minutos y 3 goles que valían puntos de verdad. En lo táctico, era la pieza que conectaba por dentro: recibía entre líneas, giraba el bloque rival y activaba la presión tras pérdida. Sin ella, al Levante le toca inventar una nueva brújula justo cuando estaba a 1 punto de salir del descenso.
El parte del club fue claro y directo —“¡Mucho ánimo, Érika!”—, pero el mensaje que deja el césped es otro: esto va de parar… para volver. En Orriols, la escena ya se intuye: una grada empujando fuerte mientras su dorsal espera, paciente, el día de regresar.













