La escalada del conflicto en Oriente Medio ha puesto en alerta a varias selecciones que esta semana deben jugar en Antalya (Turquía), entre ellas Inglaterra y España, rivales de Ucrania en el arranque de la clasificación para el Mundial de Brasil 2027.
Ucrania, que no puede disputar sus partidos como local por la guerra en su país, ha fijado Antalya como sede neutral. Inglaterra ya está allí para jugar su primer encuentro del grupo, y España tiene previsto viajar a la ciudad turca en los próximos días para su partido.
La postura de Inglaterra: contacto con autoridades y vuelta si cambia el escenario
La seleccionadora inglesa, Sarina Wiegman, explicó que el equipo mantiene un contacto “directo y constante” con las autoridades y que regresarán si el Gobierno considera que no es seguro. También recordó que el hecho de jugar fuera de Ucrania ya está condicionado por la guerra que sufre el país.
Desde Reino Unido, además, se ha señalado que Antalya no está en las zonas a las que se desaconseja viajar por proximidad a fronteras sensibles, aunque la recomendación general es mantenerse vigilantes y seguir indicaciones oficiales si la situación cambia.
Sarina Wiegman says England have been given reassurances there are no safety concerns about tomorrow's World Cup qualifier being held in Turkey as the conflict in the Middle East widens. pic.twitter.com/RXem79gozd
— BBC Sport (@BBCSport) March 2, 2026
La planificación de España: partido en Turquía para continuar el camino a Brasil
España tiene programado su encuentro ante Ucrania en el estadio Mardan Antalyaspor, dentro del complejo deportivo Mardan en Antalya, como segundo paso del grupo tras el partido en Castellón.
En estos momentos, la RFEF mantiene la hoja de ruta prevista y, según recoge la información publicada, el seguimiento se realiza con cautela ante un escenario internacional cambiante.
Un contexto de clasificación con sedes condicionadas
La situación subraya un elemento ya presente en esta fase: Ucrania compite sin poder ejercer como anfitriona en su país y debe buscar sedes alternativas. A ese condicionante se suma ahora la incertidumbre derivada del nuevo conflicto regional, que afecta a la logística, la cobertura mediática y las decisiones de seguridad alrededor de los partidos.














