Con un 4-0 a favor en la eliminatoria, el Arsenal podría caer en la trampa más cómoda: pensar el partido como trámite. En la previa ante el OH Leuven, Renée Slegers giró el foco justo en dirección contraria: “lo más importante es que mantengamos nuestros estándares muy, muy altos”, independientemente del “escenario” y del rival. La entrenadora lo aterrizó en una idea casi de oficio: las “acciones humildes” —el detalle repetido— son las que construyen un equipo hoy y lo desarrollan mañana.
El mensaje encaja con la lógica táctica de una vuelta con ventaja amplia: si bajas medio punto la agresividad tras pérdida o la atención a la espalda de tu mediocampo, el partido se puede convertir en un intercambio incómodo. En ese tablero, el rol de Frida Maanum también se lee como termómetro. La noruega, en la previa, insistió en la necesidad de ofrecer una actuación “profesional” y trató el choque como “el más importante” por ser el siguiente.
Slegers, además, dejó apuntes de plantilla: Taylor Hinds y Anneke Borbe han completado sesiones y pueden entrar en la convocatoria, mientras Kyra Cooney-Cross es duda por enfermedad. En el once probable aparece también Laia Codina, un detalle con acento español en una noche europea que, pese al marcador global, el Arsenal quiere jugar como si siguiera 0-0: con estándares altos y el control emocional bien atado.













