Gales vio alterada su preparación para el clasificatorio mundialista ante Montenegro por un desvío de vuelo a Brindisi. La selección de Rhian Wilkinson salió de Cardiff el miércoles por la tarde, pero no pudo aterrizar en Podgorica por tormentas eléctricas y tuvo que pasar la noche en el sur de Italia antes de reorganizar el viaje hacia el partido del viernes.
El episodio tiene una lectura deportiva inmediata. Gales afronta su penúltimo encuentro del grupo B1 con 10 puntos, los mismos que la República Checa, y necesita proteger cada detalle de preparación antes de visitar Montenegro en el Gradski Stadion de Podgorica. Después cerrará la fase en Cardiff ante la propia selección checa, rival directa por el primer puesto.
Una noche condicionada por la logística
Según BBC Sport Wales, el vuelo galés partió de Cardiff a las 16:30 BST y tenía prevista una llegada unas tres horas después. Las tormentas sobre la capital montenegrina impidieron el aterrizaje y el avión fue desviado a Brindisi, donde el grupo permaneció más de tres horas en pista a la espera de una mejora meteorológica que no llegó.
La federación galesa logró alojamiento para las futbolistas, pero la escasez de habitaciones dejó a Wilkinson y a parte del cuerpo técnico pasando la noche en una zona de espera del aeropuerto. El cuerpo técnico tuvo que reorganizar descanso, desplazamiento y preparación en menos de 48 horas antes de un partido con impacto directo en la ruta hacia el Mundial.
Un grupo abierto antes del cierre
Montenegro-Gales está fijado para el viernes 5 de junio a las 17:00 BST, y la selección visitante llega con la obligación de separar el desgaste del viaje de la exigencia del campo.
En un grupo tan ajustado, cualquier pérdida de rutina puede pesar. Para Gales, el reto será transformar una preparación accidentada en una respuesta sólida: competir en Podgorica, sostener el pulso con la República Checa y llegar viva al cierre de Cardiff.
Fuente: BBC Sport Wales.





