Italia rozó una victoria de enorme peso ante Suecia en Gotemburgo, pero el 2-2 final la envía a los play-offs mundialistas. La selección de Andrea Soncin necesitaba cerrar el grupo con una combinación de resultado y contexto favorable para evitar la ruta extra hacia Brasil 2027, y terminó quedándose a un paso de una noche que habría cambiado por completo su clasificación.
El empate deja una lectura ambivalente. Italia compitió en una de las salidas más exigentes del grupo, sostuvo el pulso ante una potencia europea y llegó a rozar una victoria que habría tenido valor histórico. Pero en la clasificación mundialista el matiz pesa menos que la consecuencia: el billete directo no llegó y las Azzurre tendrán que buscarlo en el play-off.
Una señal competitiva con premio incompleto
El 2-2 en Suecia confirma que Italia tiene argumentos para competir lejos de casa ante rivales de primera línea. La progresión del equipo no se mide solo por el marcador, sino por la capacidad de sostener momentos de partido, resistir el ritmo escandinavo y llegar viva a un cierre de grupo que exigía personalidad.
La frustración está en el desenlace clasificatorio. En una fase donde los márgenes eran mínimos, Italia queda obligada a una segunda vía para alcanzar el Mundial. Esa ruta tendrá una exigencia emocional distinta: ya no se trata de crecer dentro del grupo, sino de resolver eliminatorias donde cada error puede cerrar el camino.
Fuente oficial: FIGC.





