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La Federación Sueca estudia elevar los requisitos de campos tras el caos en Damallsvenskan

Imagen destacada Liga Sueca Damallsvenskan

La Federación Sueca de Fútbol abre la puerta a revisar las exigencias de las reservarenas en la Damallsvenskan después del aplazamiento del IK Uppsala-BK Häcken por el estado de Lötens IP. El caso deja una pregunta estructural para la máxima categoría sueca: qué estándar mínimo debe garantizarse cuando una sede principal no está disponible.

El conflicto nació porque el césped artificial de Studenternas, estadio habitual del IK Uppsala, estaba en proceso de sustitución y el partido debía trasladarse a Lötens IP. La instalación figuraba como alternativa válida, incluso con certificado FIFA, pero terminó siendo rechazada por su estado y el encuentro de Damallsvenskan tuvo que posponerse tras un cambio de escenario que no resolvió el problema a tiempo.

Una alerta que apunta al reglamento

BK Häcken ya había advertido sobre la calidad del campo y su director deportivo, Marcus Jodin, cuestionó que una reservarena de la liga femenina sueca pueda cumplir con criterios pensados para fútbol de base y no para la élite. La crítica no se limita a una molestia puntual: afecta a las condiciones de competición, a la planificación de los equipos y a la seguridad deportiva de las futbolistas.

Axel Fägerhall, responsable de competición de la federación sueca, reconoció que la situación fue especialmente desafortunada y admitió que puede haber margen para elevar los requisitos. Según explicó, el reglamento actual se diseñó bajo otras circunstancias y el caso evidencia la necesidad de revisar si esos mínimos siguen siendo adecuados para una competición que exige estándares profesionales.

El problema no es solo una cancha

La propia dirección del IK Uppsala también situó el episodio en una dimensión más amplia. Su club manager, Linn Andersson, habló de un problema estructural y señaló la dificultad de encajar obras en la sede principal durante la temporada. Para un club que depende de instalaciones municipales y de calendarios compartidos, la disponibilidad real de campos aptos para la élite no siempre está garantizada.

El caso deja una lectura clara para la Damallsvenskan: profesionalizar la competición no pasa solo por aumentar audiencias o reforzar plantillas, también por asegurar entornos de juego estables. Si la liga quiere reducir aplazamientos evitables, proteger la integridad competitiva y tratar a sus futbolistas como profesionales, las reservarenas deben responder a ese mismo nivel de exigencia.

Fuente: Aftonbladet.

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