La Arena Fonte Nova avanza en su preparación para el Mundial femenino de 2027 con dos decisiones centrales: césped híbrido y regreso de las sillas en el sector norte inferior. El estadio de Salvador, una de las sedes brasileñas del torneo, trabaja a un año del inicio de la competición con una agenda de adaptación que también busca dejar legado operativo.
Según ge, el recinto no instalará la grada móvil utilizada en 2014 y concentrará sus ajustes en soluciones permanentes. La vuelta de las sillas al sector donde se ubica parte de la hinchada organizada de Bahia y la implantación del césped híbrido forman parte de una preparación pensada para responder al estándar FIFA sin perder funcionalidad posterior.
Infraestructura con lectura de futuro
El Mundial femenino de 2027 será la primera Copa del Mundo femenina organizada en Sudamérica, y cada sede brasileña tendrá un papel en la forma en que el torneo se integra al territorio. En Salvador, la Fonte Nova ya carga experiencia internacional: recibió partidos del Mundial masculino, la Copa Confederaciones, la Copa América masculina y los Juegos Olímpicos.
La novedad está en cómo ese historial se adapta ahora al fútbol de mujeres. El enfoque de la fuente subraya además la presencia de mujeres en cargos de liderazgo dentro de la operación del estadio, un dato relevante para leer la preparación no solo como obra física, sino como gestión profesional alrededor de un evento global.
Brasil empieza a definir el legado del torneo
La preparación de una sede no se agota en el día del partido. Césped, accesos, experiencia de público, comunicación interna y decisiones de aforo condicionan la calidad del evento y también el uso posterior del estadio. En ese sentido, la Fonte Nova aparece como una de las piezas del mapa brasileño que puede convertir la organización mundialista en mejora estructural para el ecosistema local.
Fuente: ge.






