Un informe del e61 Institute, recogido por The Guardian, sitúa la inversión en estructuras de entrenamiento como una de las claves del rendimiento de las selecciones femeninas de países con mayores recursos, una lectura que ayuda a explicar por qué las Matildas han elevado sus expectativas competitivas en el ciclo reciente.
El análisis parte de una idea sencilla, pero relevante para el fútbol femenino: los países ricos tienden a obtener mejores resultados en las selecciones femeninas, aunque esa relación no se explica solo por el nivel económico general ni por normas sociales más favorables. La economista Tiya Banerjee señala que la ventaja aparece de forma específica en el fútbol de mujeres.
El dinero pesa más cuando la estructura todavía se está formando
Según la lectura del informe, las normas de género ayudan a explicar una parte del fenómeno, pero tienen un efecto menor que la inversión directa en el juego. La clave está en cómo se entrena a las futbolistas, qué infraestructuras tienen a su alcance y qué recursos públicos o privados sostienen su desarrollo desde edades tempranas.
La comparación con el fútbol masculino muestra la brecha de fondo. En 2025, las transferencias masculinas alcanzaron 13.080 millones de dólares, mientras que las del fútbol femenino marcaron también un récord, pero se quedaron en 28,6 millones. Esa distancia deja más peso al entorno nacional, a las ligas locales y a la inversión pública o federativa en la formación de jugadoras.
Una lectura útil para las Matildas y para la AFC
Australia aparece como un caso especialmente visible: las Matildas llegaron a semifinales del Mundial 2023 como anfitrionas y han mantenido una expectativa competitiva alta en el contexto asiático. La pregunta no es solo qué generación tiene más talento, sino qué ecosistema permite sostener ese talento durante más tiempo.
La conclusión deja una idea importante para el desarrollo regional: invertir en fútbol femenino puede ofrecer un retorno deportivo mayor porque el mercado global todavía no redistribuye talento, formación y oportunidades con la misma fuerza que en el masculino. Para las selecciones de la AFC, la estructura no es un detalle secundario; es una ventaja competitiva en construcción.
Fuente: The Guardian.



