La Liga Femenina chilena ha reabierto su mercado de pases tras el cierre de la primera rueda, con una ventana breve para que los clubes ajusten sus plantillas antes del tramo decisivo del campeonato. El periodo permite solicitar la habilitación de nuevas futbolistas durante aproximadamente un mes y fija un límite de cinco incorporaciones por equipo, sin contar a las jugadoras que regresen de préstamo.
La reapertura llega después del partido entre Universidad de Concepción y Deportes Iquique, que completó la primera mitad de la Liga Femenina 2026. A partir de ese momento, las entidades pueden activar movimientos de mercado, aunque cada inscripción queda sujeta a la revisión documental de la ANFP, que dispone de un mínimo de 48 horas para entregar la habilitación definitiva.
Una ventana corta y con límites definidos
El marco está recogido en el artículo 16 de las bases del campeonato, bajo el apartado de solicitud de habilitación de jugadoras. La regla ordena el mercado en una fase sensible: los equipos ya tienen información competitiva de la primera rueda, pero no cuentan con margen ilimitado para rehacer sus plantillas.
El tope de cinco nuevos nombres obliga a priorizar necesidades reales. Para clubes que pelean por la parte alta, puede significar reforzar profundidad, corregir una zona específica o preparar mejor la segunda rueda. Para quienes buscan salir de la zona baja, el mercado aparece como una oportunidad concreta, pero condicionada por tiempos administrativos y por la disponibilidad de futbolistas.
Sin ventana extra por Copa Libertadores
El plazo se extiende hasta la cuarta jornada de la segunda rueda, correspondiente a la fecha 17, prevista para el fin de semana del 10 y 11 de julio. Según la información publicada por Contragolpe, la ventana caducaría el 9 de julio a las 23:59, por lo que los clubes deberán resolver sus movimientos antes de llegar a ese tramo del calendario.
La principal diferencia respecto a cursos anteriores está en la Copa Libertadores. Esta vez no habrá una ventana adicional para sumar futbolistas destinadas exclusivamente al torneo internacional. En cambio, los equipos sí pueden incorporar jugadoras procedentes de otros clubes del medio local, incluso si ya participaron durante la primera rueda.
La segunda mitad del campeonato chileno arranca así con un componente estratégico añadido. El mercado no solo moverá nombres: también mostrará qué clubes tienen capacidad para detectar carencias, actuar rápido y sostener una estructura competitiva en una liga que entra en su tramo de definición.
Fuente: Contragolpe.



