La RFEF ha presentado a los clubes de Segunda División femenina de futsal una hoja de ruta para reforzar la categoría de cara a los próximos cursos. El encuentro, celebrado de forma telemática el lunes 8 de junio, reunió al área de Desarrollo y Formación del Departamento de Fútbol Sala con representantes de los equipos de la categoría de plata.
La noticia tiene una lectura estructural para el futsal femenino español. No se trata solo de una reunión informativa: la federación quiere ordenar un grupo de trabajo específico, mantener una relación más cercana con los clubes y abrir un seguimiento constante de una competición que funciona como puente entre la base competitiva y la élite de la Primera FS Iberdrola.
Un grupo de trabajo para escuchar a los clubes
Mario Hernando, mánager general de Fútbol Sala de la RFEF, abrió la reunión agradeciendo el compromiso de los clubes y situando el objetivo en mejorar la eficiencia del área y la cercanía con la categoría. Después, José Miguel Calle, responsable de Desarrollo y Formación, explicó la nueva estructura de trabajo, con Roberto Gracia como responsable político y Marcos Martínez como responsable administrativo.
En el encuentro también estuvo presente Clàudia Pons, seleccionadora absoluta femenina de fútbol sala. Esa presencia conecta la competición con una lectura más amplia del ecosistema: la Segunda División no solo necesita calendario y organización, también debe formar parte de una conversación deportiva que relacione clubes, desarrollo de jugadoras y recorrido hacia niveles superiores.
La composición de grupos, un objetivo de futuro
Entre las líneas principales de trabajo aparece la intención de avanzar hacia grupos de 14 equipos, una medida planteada para optimizar la categoría de cara al curso 2027/28. Ese horizonte permite mirar más allá de la temporada inmediata y abre un debate relevante sobre desplazamientos, equilibrio competitivo, sostenibilidad de los clubes y calidad del calendario.
La RFEF también trasladó la voluntad de celebrar reuniones trimestrales con los equipos, con control y seguimiento constante de la competición. Para una categoría de plata, ese acompañamiento puede ser decisivo: permite detectar problemas antes de que se enquisten, recoger inquietudes de los clubes y ajustar decisiones desde la realidad de quienes compiten cada semana.
Una categoría clave para el futsal femenino español
La Segunda División femenina de futsal necesita visibilidad porque sostiene una parte esencial de la pirámide competitiva. Ahí se desarrollan proyectos, se consolidan jugadoras y se preparan clubes que aspiran a competir en la máxima categoría. Si la estructura mejora, el impacto puede llegar tanto al nivel deportivo como a la estabilidad de las entidades.
El valor de esta hoja de ruta estará en su continuidad. Escuchar a los clubes, fijar objetivos realistas y mantener una mesa de trabajo estable puede ayudar a que la categoría crezca con más orden, sin depender únicamente de impulsos puntuales. Para el futsal femenino español, esa construcción diaria también forma parte del avance del juego.
Fuente oficial: RFEF.





