La Taça das Formigas reunió en São Paulo a 120 niñas de entre 12 y 18 años en el primer gran proyecto social impulsado por Formiga tras su retirada. La iniciativa combinó competición, actividades educativas y convivencia en Nossa Arena, con el objetivo de abrir puertas a jóvenes que no siempre tienen acceso a torneos organizados ni a espacios de continuidad deportiva.
El evento juntó a equipos de proyectos sociales con poca presencia en campeonatos y festivales, especialmente de zonas periféricas. Participaron, entre otros, Salve Quebrada, Projeto Arrastão, Driblando com Sorrisos, Garotas do Parque Regina, ACAFF, Instituto JB12, Perifeminas, Guapas FC, Lapenna para Mulheres e Instituto Fut Delas. La propuesta puso el foco en niñas sub-14 y sub-16, pero también en el ecosistema que sostiene su permanencia en el fútbol.

Un torneo con mirada de acceso
La Taça das Formigas nace en un momento especialmente simbólico para Brasil, a poco más de un año del Mundial femenino de 2027. La visibilidad del fútbol femenino crece, pero el acceso competitivo sigue siendo desigual para miles de niñas que dependen de estructuras comunitarias, entrenadoras, referentes locales y oportunidades concretas para seguir jugando.
Además de los partidos, la jornada incluyó actividades culturales, acciones educativas, espacios de convivencia y reconocimientos para todas las participantes. Uno de los elementos destacados fue el Cartão Fair Play, pensado para premiar actitudes positivas dentro y fuera del campo y reforzar valores de respeto, colaboración y empatía.

Formiga, memoria y futuro
La presencia de Formiga dio al proyecto una dimensión histórica. La exfutbolista es una de las grandes referencias del deporte brasileño y la única jugadora que ha disputado siete Copas del Mundo y siete Juegos Olímpicos. Su iniciativa forma parte del FIFA Player Impact Programme, creado para acompañar a atletas mujeres en el desarrollo de proyectos sociales vinculados al fútbol femenino.
También estuvieron Tamires, Erika, Dalva, Nildinha y Milene Domingues, nombres que conectan distintas generaciones del fútbol brasileño. Más que un torneo aislado, la Taça das Formigas funciona como una señal de estructura: para que Brasil llegue al Mundial de 2027 con un legado real, las oportunidades tienen que empezar mucho antes de la élite.
Fuente consultada: Fut das Minas.






