Layla Drury, con solo 16 años, se está consolidando como una de las grandes sorpresas de la temporada para el Manchester United. El pasado sábado, su entrada desde el banquillo resultó decisiva: una de sus internadas provocó el córner que permitió a Melvine Malard marcar el gol de la victoria en los últimos minutos frente al Everton.

Drury suma minutos clave y ya es considerada un descubrimiento para el club.
El entrenador Marc Skinner no escatimó elogios hacia la joven futbolista, subrayando su habilidad para controlar el balón y encarar rivales en situaciones de presión. Para Skinner, Drury está en el entorno adecuado para crecer sin prisas y desarrollar todo su potencial, siempre priorizando un proceso formativo sólido y sin atajos.
La victoria ante Everton cobra aún más valor tras una semana exigente para las ‘red devils’, marcada por la derrota en la final de la League Cup frente al Chelsea y un empate a domicilio contra West Ham. Skinner calificó este resultado como «épico», reconociendo el esfuerzo colectivo del grupo tras días de desgaste físico y emocional.
El caso de Layla Drury ilustra cómo la apuesta por el talento joven puede ofrecer soluciones inmediatas y, al mismo tiempo, sentar las bases para una identidad de club basada en la formación y el acompañamiento. En un contexto donde la profesionalización exige cuidar tanto lo visible como lo invisible, su irrupción refuerza la importancia de los procesos y del tejido social que sostiene al fútbol femenino inglés.
Fuente: She Kicks.














