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Natalia Ramos, la brújula y el guante del CD Tenerife Femenino en 25-26

Natalia Ramos vs Athletic
Foto: Liga F

Hay temporadas que se explican con un titular y otras que se sienten en cada detalle. La de Natalia Ramos es de las segundas: está sosteniendo al Costa Adeje Tenerife desde el corazón del juego… y además lo está empujando hacia arriba con producción de delantera. En Liga F, a estas alturas firma 6 goles y 2 asistencias en 19 partidos (con 1.696’), un ritmo de 1 gol cada 283’ para una centrocampista que no vive en el área, pero la pisa cuando toca. Y ese “cuando toca” es cada vez más. El equipo, mientras, se mantiene en la zona noble y pelea de tú a tú por la foto europea.

Lo más interesante no es solo el qué, sino el cómo. Ramos juega como mediocentro con licencia para ser punto de apoyo y punto final. En salida, se ofrece por dentro para que la circulación no se parta; en campo rival, se instala mucho en el carril interior para dar continuidad y, sobre todo, para activar lo que mejor define su temporada: la pausa que ordena… y el golpeo que decide. Sus números ayudan a entenderlo: además de los 6 goles, suma 39 ocasiones creadas y una valoración media altísima en plataformas de rendimiento (y no por glamour, sino por volumen real de acciones). Traducido a lenguaje de grada: participa, manda, y aparece.

Sydney Schertenleib y Natalia Ramos FC Barcelona Tenerife
Natalia Ramos contra el FC Barcelona | Foto: Paula Sáez (@psaez_)

Balón parado: cuando el partido se atasca, Ramos lo abre

El Tenerife de este curso compite bien, pero como casi todos los equipos que viven en la zona media-alta, tiene ratos de partido de pico y pala. Ahí Natalia se ha convertido en un atajo táctico: el balón parado como “jugada preparada” y como “jugada improvisada”. El mejor ejemplo reciente es el 1-0 ante Alhama, decidido por una falta que se fue envenenando hasta acabar dentro. No fue solo el gol: fue el mensaje. Partido tenso, premio mínimo… y MVP.

Y ojo a un matiz que eleva su temporada: de sus 6 goles, 3 son de penalti. Eso no le resta: la coloca en la lista corta de quienes asumen la responsabilidad cuando quema. En un equipo que ha ganado puntos en márgenes finísimos, tener una lanzadora fiable es media clasificación.

Una centrocampista que también muerde

La lectura táctica se completa cuando miras su trabajo sin balón. Ramos no es solo “la del golpeo”: está sosteniendo muchas vigilancias, llegando a duelos y limpiando segundas jugadas. En datos: 65 entradas, 38 intercepciones y 113 recuperaciones. Son cifras de jugadora que no se esconde cuando el partido se rompe, que entiende la transición como un deber colectivo: si el equipo pierde, ella está cerca para volver a morder o, como mínimo, para frenar.

Esto explica por qué su impacto no depende de marcar. Incluso en días sin gol, su huella aparece en la estructura: ayuda a que el equipo no se parta, equilibra a las interiores, y conecta con las de arriba con cambios de orientación y envíos tensos a la espalda. Una mediocentro que suma sin hacer ruido… hasta que el ruido lo pone el balón al besar la red.

Partidos-señal: del “equipo compite” al “equipo cree”

La temporada también se cuenta por momentos. En Valencia (el 2-4 ante Levante UD), Natalia anotó de penalti en un guion de ida y vuelta que el Tenerife terminó ganando en el descuento: otro ejemplo de sangre fría. Y en el Barça-Tenerife que se decidió al final, ella lo resumió con una frase que define la identidad del grupo: “Estoy superorgullosa de la imagen que hemos mostrado”. Esa imagen —competir sin complejos— es exactamente el suelo sobre el que se construye su curso: personalidad para jugar y personalidad para asumir.

Copa de la Reina: 180 minutos hacia semifinales

En Copa de la Reina también está dejando marca, aunque el foco se lo hayan llevado los goles de otras compañeras. Natalia Ramos ha sido titular en el camino que ha puesto al Tenerife en semifinales: Sevilla FC 1-2 Costa Adeje Tenerife en octavos y Madrid CFF 0-1 Costa Adeje Tenerife en cuartos. Dos partidos, 180’, dos victorias de madurez: competir fuera, minimizar riesgos, y castigar cuando toca. Ahora llega el premio grande: semifinal ante Atlético de Madrid, a ida y vuelta, con el Heliodoro esperando la vuelta como una cita de las que se subrayan en el calendario.

La clave de su “temporadón”

Lo que hace “muy top” este curso de Natalia Ramos no es solo el marcador: es la suma de roles en una misma futbolista. Termina (goles), asiste (último pase), ordena (pausa y estructura) y defiende (recuperación y duelos). Y todo ello en un equipo que vive de estar junto, de no regalar nada y de convertir cada detalle en ventaja.

Si el Tenerife sigue en la pelea, hay una imagen que se repite: balón quieto, respiración corta, y Natalia colocando el cuerpo como quien ya ha visto el final del plano. Luego golpea… y el estadio entiende que, a veces, una temporada cabe en un solo gesto.

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