El fútbol femenino está a punto de vivir un hito histórico: la posible celebración de la primera Copa Mundial de Clubes Femenina en Qatar en enero de 2028. Sin embargo, esta noticia llega envuelta en debates sobre derechos, tradición y el futuro del deporte.
Un escenario global, una historia local
Qatar, tras organizar el Mundial masculino en 2022 y otros torneos internacionales, busca ahora posicionarse como epicentro del fútbol femenino. Pero el país carece de una liga femenina consolidada y su selección nacional no juega partidos oficiales desde hace más de una década.
Desafíos fuera y dentro del campo
La elección de Qatar genera controversia por su historial en derechos LGBTQ+ y la escasa visibilidad del fútbol femenino local. Además, el torneo interrumpiría las temporadas domésticas en Europa, Asia y América, obligando a replantear calendarios y descansos.
Un formato ambicioso
La competición reunirá a 16 equipos de todo el mundo, con al menos cinco europeos y representantes de Asia, África, Sudamérica, Norteamérica y Oceanía. El objetivo es impulsar la profesionalización global del fútbol femenino, aunque aún faltan detalles sobre los criterios de participación.
Voces críticas y esperanza colectiva
«No se trata solo de jugar al más alto nivel; es una oportunidad para que las mujeres futbolistas sean vistas y escuchadas en escenarios donde antes no existían», afirma una jugadora europea que espera participar.
Mientras FIFA negocia sedes y formatos, la comunidad futbolera exige transparencia e inclusión real. El reto será convertir este evento en un motor de cambio social genuino para las mujeres dentro y fuera del campo.
Súmate al debate
¿Crees que Qatar puede ser un punto de inflexión para el fútbol femenino? Comparte tu opinión, apoya a tus clubes locales y sigue informándote sobre cómo evoluciona este histórico proyecto.
Fuente: The Guardian.













