Romane Salvador cerró la temporada 2025/26 como la portera con más paradas de Liga F Moeve: 101 intervenciones, una media de 3,88 por partido, ocho porterías a cero y un penalti detenido. El dato sitúa a la guardameta del RCD Espanyol en el centro de una permanencia que volvió a exigir regularidad bajo palos.
La lectura va más allá de una clasificación estadística. El Espanyol logró mantenerse en la máxima categoría por segunda temporada consecutiva y Salvador fue una pieza estable en ese recorrido: disputó 26 partidos, acumuló 2.340 minutos y encajó 39 goles en un equipo que terminó como el séptimo menos goleado del campeonato, con 44 tantos recibidos.

Una portera decisiva en un contexto de permanencia
Salvador llegó al club en septiembre de 2023, con la competición ya iniciada, y participó en el ascenso a Primera. Desde entonces, su papel ha ido ganando peso dentro de un proyecto que ha tenido que competir con el objetivo prioritario de sostenerse en Liga F. En ese escenario, el volumen de paradas no solo habla de reflejos: también señala continuidad, concentración y capacidad para sostener partidos de margen estrecho.
El ranking refuerza esa dimensión. Tras la francesa aparecen Inês Pereira, del Deportivo Abanca, con 99 paradas; María Miralles, del DUX Logroño, con 95; Esther Sullastres, del Sevilla, con 89; y Lola Gallardo, del Atlético de Madrid, con 86. La lista reúne a porteras de contextos competitivos muy distintos, pero en todos los casos subraya el peso de la posición en una Liga F cada vez más exigente.
Continuidad bajo palos para el Espanyol
La planificación del Espanyol también deja una señal de estabilidad. Romane Salvador y Paula Coba han renovado hasta 2027, mientras que Meritxell Muñoz ya tenía contrato tras llegar la temporada anterior. Esa continuidad permite mantener una portería reconocible en un equipo que necesita consolidar su segunda permanencia y transformar la seguridad defensiva en una base de crecimiento.
Para Salvador, el liderato en paradas funciona como reconocimiento individual y como síntoma colectivo. La portera ha tenido que intervenir mucho, pero también ha convertido ese volumen de trabajo en puntos, confianza y estructura para un Espanyol que sigue construyendo su sitio en la élite.
Fuente oficial: Liga F.


