El fútbol femenino sigue conviviendo con una de sus heridas más profundas: las lesiones de ligamento cruzado anterior. La cuenta especializada ACL Women Football Club (@aclwfc) ha publicado una recopilación de lesiones registradas en ligas profesionales desde enero de 2022 y el volumen del dato obliga a mirar más allá de los casos individuales.
Según el listado difundido por ACLWFC, desde 2022 se han registrado al menos 820 lesiones de LCA en el fútbol femenino profesional o semiprofesional seguido por la cuenta. La evolución anual muestra una tendencia sostenida en cifras muy altas: 168 casos en 2022, 179 en 2023, 206 en 2024, 184 en 2025 y 83 ya en 2026.
El dato no funciona como un registro médico oficial global, pero sí como una fotografía muy potente del problema. La propia formulación del hilo —“at least”, al menos— es importante: no habla de todas las lesiones existentes, sino de las documentadas y localizadas por la cuenta. Aun así, la magnitud es suficientemente amplia como para reforzar una evidencia que el fútbol femenino lleva años señalando: el LCA no es una anécdota, es una cuestión estructural.
2024, el pico de la serie
El año con mayor número de casos en el registro es 2024, con 206 lesiones. Supone un aumento del 22,6% respecto a 2022 y del 15,1% respecto a 2023. En 2025 la cifra baja a 184, pero sigue por encima de los dos primeros años de la serie. Y 2026, con 83 casos ya registrados a mitad de año, mantiene el problema plenamente vigente.
La media de los cuatro años completos entre 2022 y 2025 es de 184 lesiones por temporada natural. Es decir, incluso sin contar 2026, el fútbol femenino se mueve en un rango anual muy alto de lesiones de una de las articulaciones más determinantes para la carrera de una futbolista.

No solo cantidad: también impacto competitivo
El listado incluye otro dato especialmente relevante: 314 de las futbolistas registradas tenían experiencia con sus selecciones nacionales. Esto equivale aproximadamente al 38% del total. No significa que el problema afecte únicamente a jugadoras internacionales, pero sí confirma que el impacto alcanza de lleno a la élite competitiva.
En las tablas aparecen nombres reconocibles del fútbol internacional reciente: Alexia Putellas, Beth Mead, Vivianne Miedema, Ellie Carpenter, Simone Magill, Catarina Macario, Giulia Gwinn, Leah Williamson, Janine Beckie, Caroline Weir, Teresa Abelleira, Maite Oroz, Laia Aleixandri o Ivana Andrés, entre muchas otras. La acumulación de casos ayuda a desmontar la lectura individualizada: no se trata de “mala suerte” aislada, sino de un patrón repetido en contextos, ligas, edades y calendarios distintos.
Una lesión de baja frecuencia relativa, pero de carga altísima
La literatura médica coincide en que el LCA no siempre es la lesión más frecuente, pero sí una de las que más carga genera por tiempo de baja, rehabilitación, riesgo de recaída e impacto psicológico. El estudio de lesiones de clubes de élite femeninos impulsado por UEFA y publicado en British Journal of Sports Medicine concluyó que las lesiones de LCA tenían la mayor carga lesional, con una mediana de 292 días de baja.
Eso explica por qué el problema tiene una dimensión deportiva, económica y humana. Una rotura de cruzado puede condicionar una temporada completa, alterar procesos de renovación, reducir ventanas de mercado, afectar convocatorias internacionales y modificar la planificación de clubes y selecciones.
El debate ya no es solo anatómico
Durante años, la conversación pública se centró casi exclusivamente en factores biológicos o anatómicos. Hoy el análisis es más amplio. Proyectos como Project ACL, impulsado por FIFPRO, la PFA, Nike y Leeds Beckett University, buscan estudiar no solo las causas físicas, sino también el entorno profesional en el que entrenan, compiten y se recuperan las futbolistas.
La NWSL y la asociación de jugadoras de la liga estadounidense se incorporaron en 2026 a Project ACL para aportar datos centrados en las propias futbolistas y en sus condiciones de trabajo, entrenamiento y recuperación.
Ese giro es clave. El problema del LCA no puede explicarse únicamente desde la rodilla. También intervienen el calendario, la carga competitiva, los viajes, la calidad de los cuerpos técnicos y médicos, el acceso a prevención específica, las superficies, el descanso, el tipo de botas, la profesionalización real de cada liga y los recursos disponibles para cada plantilla.
El patrón de lesión también ofrece margen de prevención
Otro punto importante es que muchas lesiones de LCA en fútbol femenino se producen sin contacto directo. La PFA y FIFPRO han señalado, a partir de la investigación existente, que aproximadamente dos tercios de estas lesiones pueden producirse sin contacto físico.
Además, un estudio publicado en British Journal of Sports Medicine identificó cuatro patrones repetidos en lesiones de LCA en fútbol femenino profesional: presión sin contacto, sprint paralelo con entrada, contacto rodilla con rodilla y aterrizaje. La conclusión relevante es que varios de esos patrones tienen margen de prevención si se trabaja de forma específica.
Esto no significa que todas las lesiones sean evitables. Pero sí que el fútbol femenino necesita protocolos más consistentes, inversión médica estable y programas preventivos adaptados al contexto real de las jugadoras.
El crecimiento del fútbol femenino exige una respuesta médica proporcional
El fútbol femenino ha acelerado su profesionalización en los últimos años: más partidos, más ventanas internacionales, más giras, más exigencia física, más exposición y más inversión. Pero esa evolución no siempre ha ido acompañada de estructuras médicas equivalentes.
El listado de ACLWFC no debe leerse solo como una sucesión de nombres y fechas. Es una alerta sobre el coste físico del crecimiento cuando la infraestructura no siempre avanza al mismo ritmo.
La pregunta ya no es si el fútbol femenino tiene un problema con el LCA. La pregunta es qué están haciendo clubes, ligas, federaciones y organismos internacionales para reducirlo.
Porque 820 lesiones desde 2022 no son solo 820 diagnósticos. Son temporadas cortadas, carreras detenidas, convocatorias perdidas, contratos condicionados y jugadoras obligadas a reconstruirse física y mentalmente.
El fútbol femenino ha crecido. Ahora necesita que su protección médica crezca al mismo nivel.
Aquí os dejamos el hilo completo con el listado año a año de las lesionadas
Here are the 168 ACL injuries in 2022, with only one addition since last list, Lilli Purtscheller: pic.twitter.com/RXaTsPw41D
— ACL Women Football Club (@aclwfc) June 27, 2026






