El Real Madrid-FC Barcelona de la jornada 24 ya ocupa un lugar propio en la historia audiovisual de la competición. El encuentro firmó una audiencia media de 685.335 espectadoras y espectadores y alcanzó 2.098.354 usuarios únicos, convirtiéndose así en el partido más visto de la historia de la Liga F. El dato confirma el tirón de un clásico que ya venía creciendo en foco deportivo, pero que ahora también deja una huella rotunda en pantalla.
La cifra tiene todavía más peso cuando se mira en perspectiva. Según la nota de prensa facilitada por la competición, este registro supone un incremento del 27% respecto al mismo enfrentamiento de la temporada anterior. No es un detalle menor: retrata de forma bastante clara el efecto del nuevo modelo audiovisual impulsado por la Liga F, que ha apostado por abrir ventanas de emisión para ensanchar el alcance de sus partidos más potentes.

El clásico pudo seguirse a través de Teledeporte y TV3, junto a sus plataformas digitales, además de las opciones de pago de DAZN y Movistar. Esa combinación de señal en abierto y distribución multiplataforma explica parte del salto. Cuando el acceso se amplía, también lo hace la posibilidad de convertir un gran partido en una cita compartida por públicos distintos, algo especialmente valioso en una liga que sigue peleando por crecer en visibilidad, reconocimiento y hábito de consumo.
En el fondo, el dato va más allá de una sola noche. La Liga F interpreta este récord como otra prueba de una tendencia sostenida desde la puesta en marcha del acuerdo de emisión en abierto: más audiencia, más exposición para clubes y futbolistas y una competición que empieza a ganar más espacio en el mapa deportivo estatal. El balón rueda en el césped, sí, pero esta vez también dejó una marca muy nítida en los televisores.













