La primera final de la UEFA Women’s Europa Cup nació con acento sueco y con una sensación clara: BK Häcken tiene una marcha más cuando puede correr. En el Stockholm Arena, ante un Hammarby empujado por su gente, el equipo de Gotemburgo ganó 0-1 y viajará a la vuelta con una ventaja mínima, pero emocionalmente valiosa.
El partido se decidió en el minuto 22, cuando Monica Jusu Bah atacó el costado izquierdo y encontró a Felicia Schröder, que resolvió con una picadita fría, casi impropia de una final tan cargada. La acción resumió el plan de Häcken: robar, acelerar y castigar los espacios a la espalda. Schröder, elegida jugadora del partido, volvió a confirmar que su temporada europea no es una irrupción, sino una amenaza sostenida.

Hammarby no se cayó. Al contrario: creció desde la insistencia, especialmente tras el descanso, y rozó el empate con dos remates al poste, de Svea Rehnberg antes del descanso y de Ellen Wangerheim Lennartsson en la segunda parte. Pero le faltó precisión en el último gesto.
La eliminatoria queda abierta para la vuelta en Gotemburgo. Häcken tiene el marcador; Hammarby, la certeza de que puede hacer daño si instala el partido más cerca del área rival. La copa, todavía, respira en sueco.












